Elvas, la capital de los baluartes y un ejemplo de que las fronteras son inventos (agosto de 2010) (agosto de 2011) (agosto de 2012) (agosto de 2013)



Como no se le pueden poner puertas al campo, sabia afirmación refranera, las fronteras muchas veces tienen más de mental e hipotético que de físico y tangible. Da igual que éstas separen culturas, idiomas o niveles de vida, siempre existirán intensas y fluídas conexiones entre sus vertientes. Intercambios vivos que relativizan aquello que se quiere separar y que confirman que más allá de teóricos tiralíneas geopolíticos existen lazos, intercambios e interacciones. En la raia (frontera) que separa España y Portugal, por ejemplo, esta relativización se percibe como en pocos lares, especialmente, pero por supuesto no sólo, en el tramo que separa Extremadura y el país luso. El paradigma, si se nos permite proponer uno, se encuentra entre Badajoz y Elvas. La capital pacense y la recoleta villa alentejana, baluartes antagónicos en otros tiempos apenas separados por diez kilómetros y una horita de diferencia por cuestiones de husos horarios, también protagonizan una histórica interacción de tintes comerciales, recreativos y hasta sentimentales. Unos y otros compran y consumen en el terreno vecino y no son pocos los matrimonios mixtos que coronan esta fluidez ejemplar. Sumándonos a esta dinámica, acudimos a Elvas, la tercera ciudad de su región tras Évora y Beja, el llamado "último cerrojo del territorio", para visitar su encantadora parte vieja y degustar su potentísima cocina en la parte baja, la nueva.

En Elvas la canícula hace estragos en el verano. El Alentejo es una de las regiones más calurosas de Portugal, de la Península, de Europa, y las fechas en las que la visitemos condicionarán nuestra percepción sobre sus empinadas calles y su entorno, transición oscilante entre sierras de redondeadas figuras y amesetadas llanuras dominadas por retazos de vetegación mediterránea y cultivos de cereal que amarillean en agosto con la creciente inmensidad de Badajoz en el horizonte. El mejor sitio, no obstante, para esbozar estas impresiones se encuentra en las proximidades de su macizo y sobrio castillo, primera prueba de la importancia militar de la plaza, punto más alto de su casco urbano, tomado de forma definitiva a los musulmanes en 1226 y primera construcción de Portugal en recibir la condición de Monumento Nacional (su Torre de Menagen fue reconstruida en 1488). Desde su característico entorno empedrado, vía Calçadinha do Castelo, obtendremos unas vistas excelentes del cercano Fuerte de Graça (finalizado en 1792 y ejemplificado como uno de los mejores baluartes del mundo) y el de Santa Lucía, iniciado en 1641, actual sede de un museo y accesible desde la antigua carretera nacional.

Más allá de estos fuertes y su castillo, en Elvas, ciudad desde que Manuel I le otorgara tal condición en 1513, presumen de poseer el mayor conjunto de fortificaciones del mundo. Y en un paseo por sus calles, contenedoras de multitud de rincones con encanto, comprobaremos que algo de verdad tiene detrás una aseveración nacida de su condición fronteriza. Consta que Elvas ahonda sus raíces más allá del Imperio Romano, pero es bajo dominación musulmana cuando comienzan a construirse las primeras estructuras defensivas más ambiciosas, murallas de las que aún hoy pueden contemplarse restos y que fueron variando al mismo tiempo que crecía la ciudad. Hoy, por eso, encontramos una estructura urbana rica en puertas, plazoletas y arcos, heredera de la evolución de un municipio riquísimo en negocios textiles. ¿Quién no ha oído hablar de las toallas portuguesas? ¿O del Pagapouco, embrión de los actuales centros comerciales? Una vuelta por su céntrica calle Olivença, Travessa da Carreira y vías anexas nos refrescará a buen seguro la memoria.

Junto a la avenida de Badajoz, la gran vía que separa la ciudad vieja de la más moderna y que se asienta sobre la vieja ruta por la que discurría la antes mencionada carretera nacional (hoy, una flamante autovía que circunvala la ciudad), en todo caso el punto de entrada más recomendable para nuestra visita, encontraremos el espectacular acueducto de Amoeira, obra de ingeniería de más de 7 kilómetros y con hasta 30 metros de altura en su parte más elevada que tardó más de un siglo en finalizarse (hecho que acaeció en 1622). Desde esta misma avenida accederemos también a dos de los lugares básicos de toda visita a Elvas mientras ganamos altura junto a su Jardin de Laranjeiras y el antiguo hospital militar de Sao Joao de Deus (del siglo XVII, actualmente un hotel de cuatro estrellas y un restaurante, el Rei don Sebastiao): la praça del 25 de abril y la Praça da República. En la primera, poseedora de un recoleto espacio ajardinado, destaca la fuente de la Misericordia, de 1622. En la segunda, más arriba, reformada hace pocos años con motivo de la construcción de un aparcamiento subterráneo, encontraremos tras pasar bajo el denominado Arco del Reloj la restauradada Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (de estilo manuelino y antigua sede del Obispado de Elvas entre 1570 y 1881), la oficina de turismo y el antiguo ayuntamiento, actual casa de la cultura. En ella hay varios establecimientos hosteleros de mucho encanto y esencia muy lusa donde tomar un refrigerio.

Es, empero, en la que denominamos “ciudad nueva” el lugar ideal para disfrutar de la cocina portuguesa. Independientemente de que estemos junto a la costa o en el interior del país, en todo Portugal abundan las marisquerías, con calidades magníficas en sus productos. No son pocas las marisquerías de Elvas que reúnen, especialmente los fines de semana, a muchos españoles ávidos de disfrutar de sus manjares y su esmeradísimo servicio, ambos económicos. Siempre hemos oído maravillas de O Pescador (Praceta dos Descubrimientos) o El Cristo (Parque da Piedade), aunque en esta ocasión descubrimos Lusitania (Avenida Antonio Sardinha, Torre 3 r/c), donde degustamos un bacalao dorado magnífico (10,75 €), un arroz con marisco excelente (24,50 € la fuente para dos personas, tan abundante que comen al menos dos más) y varios postres caseros que nos acercan el paladar al éxtasis. Sirva como referencia que estas viandas, para cuatro personas y contando bebidas y entrantes (siempre fijos) varios, suman una cuenta inferior a los 60 euros. Otro argumento más para cruzar una frontera que no existe. Quedan muchos rincones sin mostrar aquí: monumentales puertas, coquetísimos conventos, más murallas de diversos orígenes,... ¡Tan cerca de Badajoz no hay excusa si se viaja por la zona! Por si acaso, no se olviden el mapa... o pásense por su amable oficina de turismo.

Elvas. Patrimonio Mundial desde el verano de 2012. Tan cercana a la frontera y tan motivo de orgullo para el imaginario portugués por el hecho de que, en las diferentes refriegas bélicas (Guerra de Restauración Portuguesa, Guerra de Sucesión Española, Invasión Napoleónica y Guerra de Independencia,...) siempre resistió ante los envites de las tropas castellanas. Qué clarividencia tuvo el general Rui Correia Lucas, gran valedor de la fortificación de Elvas. [Mapa VíaMichelín]


Fuerte de Santa Lucía (Santa Luzia en portugués), el más accesible y cercano a la población junto a la vieja ruta a Espanha por encontrarse a mano izquierda de camino hacia el casco urbano (aunque en sus afueras). Esta instalación, perfectamente reforzada por el cercano Fortín de San Mamede, toma su nombre de una antigua ermita. Cuatro baluartes, un foso y una contra mina componen esta fortaleza en cuya casa del gobernador se ha instalado un museo militar con objetos y piezas de artillería procedentes de las guarniciones de diferentes épocas.

O Forte de Santa Luzía de Elvas. Tras dejar el coche en el aparcamiento cercano al fuerte, nos acercamos a un primer acceso a este antiguo recinto militar portugués.

O Forte de Santa Luzía. Ingresando en un primer recinto protector de los concebidos por el "ingeniero" Cosmander. El empedrado, añejo.

Vistas sobre el casco viejo de Elvas desde las murallas del Fuerte de Santa Lucía. A la derecha, en otro cerro cercano, se intuye el otro gran fuerte protector de Elvas: Graça (o Gracia). Como se deduce a simple vista, el valor geoestratégico del lugar es incuestionable.

Ya estamos dentro del recinto fortificado en sí, pero nos dirigimos a su núcleo: otro pequeño fuerte dentro del fuerte en el que se asientan los cuarteles, la llamada Casa del Gobernador y alguna que otra sorpresa.

Fuerte de Santa Lucía. Muros con antepechos y garitas de vigilancia entre flancos, caras y cortinas. Al fondo, España.

Las recias murallas del fuerte. Una de las particularidades de este fuerte es que sus muros, con respecto a los de Elvas centro, son mucho más duros. El uso de esa "roca dura" y la ubicación de Santa Lucía en el cerro del mismo nombre tiene un fin defensivo claro: si no existiera el fuerte, el cerro podría haber sido el enemigo para desplegar su artillería. Como existe, y sus murallas son fuertes, si el enemigo toma la ciudad (porque las suyas no lo son tanto) ésta puede ser artillada desde estas posiciones.

Accediendo a los cuarteles principales de Santa Lucía, curiosamente levantados en torno a lo que en tiempos fue una antigua capilla.

O Forte de Santa Luzia. Recinto interior. Aquí podían operar hasta 300 soldados. Un destacamento quizá algo pequeño a primera vista.

Santa Lucía. Garita de vigilancia con vistas a España y la carretera actual (y alternativa a la autovía) que une Badajoz con Elvas.



Magnífica plasmación de la sinuosidad de la planta de las estructuras defensivas de los baluartes. El de Santa Lucía tiene forma de estrella.

Santa Lucía. El fuerte dentro del fuerte. En el centro, de amarillo, la Casa del Gobernador. Esta "casa" acoge hoy en día un museo.

Caminando por el interior de Santa Lucía, recuperado con fines turísticos y el beneplácito de la Unesco. Elvas camina con paso firme hacia la condición de Patrimonio de la Humanidad. Más o menos a estas alturas daremos con el acceso a un túnel excavado para huídas frenéticas. El plan B del baluarte por el que vamos a caminar un poco por el siguiente vídeo.



Fuerte de Santa Lucía. Pieza de artillería junto a maniquí vestido a la manera del siglo XVIII, parece. Este baluarte contaba con 37 piezas de artillería y, adicionalmente, dos cañones lanza piedras.

Ornamento heráldico en esta reproducción de cañón en la que se aprecia el escudo de Portugal y el nombre, en latín, del monarca Juan V, el cuarto monarca de la casa de Bragança instaurada en el poder tras la Guerra de Restauración contra Castilla y biznieto de Juan IV, el impulsor de estas obras defensivas.

Fuerte de Elvas. Restaurado antepecho de su muralla con privilegiadas vistas sobre Elvas.



Casa del Gobernador. El núcleo de Santa Lucía.

Más vistas de Elvas, en este caso desde la Casa del Gobernador, el punto más alto de este fuerte y de este cerro donde se asienta todo el entramado defensivo.

Casa del Gobernador. Pequeño espacio musealizado del interior. Representación del fuerte de Santa Lucía y su forma de estrella de cuatro puntas.

Casa del Gobernador. Atípica escalera abierta a los lados para ascender a la azotea de la Casa del Gobernador, el punto más alto de todos.

Fuerte de Santa Lucía. Patio interior empedradísimo. Y algo restaurado.

Fuerte de Santa Lucía. Munición de artillería amontonada decorativamente en el patio interior.

Abandonamos Santa Lucía para poner rumbo al Elvas "ciudad".


Empedrada Plaza de Sancho II, presidida por una escultura de este monarca. Este espacio verde se encuentra fuera de la ciudad vieja, muy próximo al jardín municipal y en una zona de abundante aparcamiento que nos permite obviar los de pago o no tener que afrontar las pendientes y las estrecheces del centro urbano y comenzar a sumergirse en la esencia de Elvas. Comenzamos aquí la ruta y pronto nos encontraremos a mano izquierda con la solemne presencia heráldica de ¡un acueducto!


El citado detalle heráldico del acueducto de Amoreira en la zona que es atravesado por la carretera a Portalegre. Esta obra de ingeniería de unos ocho kilómetros e impulsada en el siglo XVII abastecía la ciudad con unas aguas que llegaban hasta la Fuente de la Misericordia, en la actual plaza del 25 de abril.


Acueducto de Amoreira, otro de los grandes reclamos de Elvas. Aquí, una dedicatoria posterior conmemorativa al político y ensayista Antonio Sardinha (1888-1925), fallecido en Elvas.


Acueducto de Amoreira. Sus obras realmente comenzaron en 1537, pero hasta 1622 no pudo aprovecharse para combatir los rigores estivales alentejanos porque los trabajos se dilataron por diferentes problemas técnicos y financieros.


Acueducto de Amoreira. En su punto más alto, justo en las cercanías de la vieja ciudad, esta infraestructura alcanza los nada desdeñables 30 metros de altura.


Acueducto de Amoreira. Robustos contrafuertes que curiosamente forman parte de la imagen corporativa de la ciudad.


Acueducto de Amoreira. El entorno de esta bella obra de ingeniería ha sido adecentado en los últimos años para darle un aire más verde y peatonal. Se puede acceder hasta los alrededores del castillo desde sus proximidades sin necesidad de pasar por el centro, pero la ruta queda muy expuesta al sol y las rampas y pierde encanto por no contemplar las muchas cosas hermosas (fachadas, detalles, perspectivas...) que esconde Elvas.

Una pequeña ermita de planta circular, junto a la avenida de Badajoz de Elvas. Antesala de los accesos entre baluartes hacia la "ciudad vieja".

El llamado Jardín Militar o Jardín de Laranjeiras, un espacio verde a los pies de los baluartes del sur. Este punto es otros de los ideados en su día por el holandés Joannes Cieremans, Cosmander. Para profundizar más, nada como esta web de Antonio García Candelas. Al fondo se aprecia la Cisterna, una idea de Martinho Afonso de Melo, Conde de São Lourenço, para abastecer a la población de agua en caso de cerco. Fue considerada en su momento (siglo XVII) como la mayor del mundo.

Baluartes...

Baluarte de São João de Deus, más coqueto por esa pintura amarilla que lo recubre y lo integra en el casco urbano.

Garita de vigilancia en el baluarte de São João de Deus.




En el llamado Largo do Hospital, anexo a la plaza del 25 de abril, encontraremos el antiguo hospital militar y convento de San Juan de Dios(São João de Deus). Enfrente, fuera de cuadro, nos encontraremos con una de esas estaciones de vía crucis que luego veremos con más detalle.


Una estampa de una calle (rua de Évora) de esta villa alentejana.


La plaza del 25 de abril, donde se encuentra la Fuente de la Misericordia (la alimentada por el acueducto), muy accesible desde la vieja ruta a España.


La Fuente de la Misericordia, obra de Vaz Pereira (1622) y en la que destaca una pequeña escultura ecuestre de Sancho II (el monarca que integró definitivamente la plaza en el reino portugués), preside la plaza del 25 de abril.

Rua de Antonio Tomás Pires.

Hermosa vivienda en el Largo da Misericordia.

Largo da Misericordia. Los largos son plazuelas aformas, muy típicas en Portugal. Ésta toma su nombre de una iglesia poco habitual.


Iglesia de la Misericordia, una construcción atípica (estrecha fachada entre dos calles) no exenta de belleza. La fachada, presidida por una imagen de Nuestra Señora de la Piedad.

Escultura al elogiado Manuel I de Portugal en el Largo da Misericordia.


Largo do Misericordia: un bonito rincón de Elvas. Uno más.

Fachada del Museo de Arte Contemporáneo de Elvas (MACE), una sede que en el pasado fue un hospital de misericordia que inspira el nombre del Largo.


Hermosa fachada de aires barrocos del MACE, presidida por episodios de la vida de Santa Isabel. El museo se encuentra aquí desde comienzos del siglo XX, cuando pasó a manos municipales.




Instalaciones locales de Correios, los Correos portugueses.

Hermosísimo edificio en el nacimiento de la rua Sao Francisco. A la derecha, A Pombalina, un restaurante.


Arco do Bispo, antes del lavado de cara que se aprecia en el vídeo que sigue a estas líneas. Este arco es uno de los accesos al segundo de los tres recintos amurallados de la vieja Elvas, dotada con murallas islámicas en la parte alta (según su época de construcción se han matizado dos iniciativas distintas), otra conocida como fernandina (la del caso de este arco) y finalmente la seiscentistas, la de los siete baluartes y cuatro medios baluartes.



Empinada rua do Aljube.

Una fachada peculiar en la rua Isabel María Picao, antes de alcanzar la praça da República.


Una vista sobre la céntrica plaza de la República con la iglesia de la Asunción al fondo.

La plaza de la República, vista desde los accesos al templo antes mencionado.


Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (o también Nossa Senhora da Praça), antigua sede del obispado, vista desde la Plaza de la República. Este templo, inaugurado en 1537 y firmado por el mismo arquitecto que diseñó el acueducto (Francisco de Arruda), se levantó sobre otro anterior: la igreja de Santa Maria dos Açougues.


Interior manuelino de la Asunción.


Interior manuelino de la Asunción. Su órgano (izda, arriba) es del siglo XVIII.


Pináculos en el tejado de la Asunción.


Gárgolas en el muro lateral de la Asunción camino de la Porta do Sol.


Hermosa puerta del portugués estilo manuelino, muy presente en toda la ciudad de Elvas.

Otra vista de este precioso acceso lateral a la vieja Sé.

Espacio habilitado para dejar limosnas en cualquier momento en una pared del templo.


Esta todo dicho: cine y teatro. Junto a la antigua Sé, calle arriba siguiendo las indicaciones de "castelo". Este espacio municipal se asienta sobre los terrenos del antiguo convento de las Dominicas, derribado en el siglo XX con la excepción de la iglesia.


El callejero portugués, siempre tan amigo de la cerámica con hermosos resultados como estos.

La picota (pelourinho, en portugués) preside un espacio que engalana hasta el enamoramiento la afamada Puerta del Tempre (de fondo). Esta plazuela, el Largo de Santa Clara, es uno de los rincones más auténticos de la ciudad. La foto está tomada justo ante la iglesia de las Dominicas, inaugurada en 1557 sobre los terrenos en los que se encontraba la iglesia de la Magdalena. La iglesia, muy destacada por su atípica planta octogonal, se aprecia en el siguiente vídeo...




Rua das Beatas. Angosta Elvas de inspiración musulmana.

Parada do Castelo, callejuela empedrada en la parte más alta de la ciudad que conduce hasta los accesos al castillo.


Típico y característico empedrado portugués. Calçadinha al poder.


Otra imagen de la parte más alta de la ciudad, la más cercana al castillo: Parada do Castelo.




El castillo de Elvas, patrimonio nacional. De hecho fue el primer monumento que adquirió tal consideración en el país vecino, lo que frenó la decadencia de un recinto abandonado de toda actividad en el siglo XIX. Reformado en los siglos XIII y XIV, sus raíces son anteriores, en plena época musulmana.


Puerta principal de acceso al castillo. El recinto sólo se puede visitar entre semana, curiosamente.


El castillo de Elvas. Almenas y torre secundaria.

La torre de homenaje del castillo y una pequeña vista sobre los territorios que domina. Geoestratégicamente un tesoro, sin duda. En su entorno se ha asentado un pequeño taller de artesanía muy recomendable.




Vistas de los alrededores. En ese cerro de la izquierda se encuentra el Fuerte de Graça, ubicado en el cerro del mismo nombre. Leemos que también se le conoce como Fuerte de Lippe, en honor al conde que fue su ingeniero.

Otra vista sobre el entorno. En los últimos años han adecentado un poco el entorno, como no podía ser de otra forma ante una urbe que es por méritos propios patrimonio mundial.


El núcleo urbano, visto desde el entorno del castillo.


Badajoz, en el horizonte. Un vínculo inevitable e intenso ¡Hasta una media maratón une la capital pacense y Elvas cada año!



Otra vista sobre Elvas donde se pueden apreciar los muros de sus baluartes, como en el vídeo anterior.

El cerro de Graça, visto desde los alrededores de una construcción de aires defensivos cercana al castillo.


Otra vista del Fuerte de Graça, en plena Sierra de Osa.


Una imagen de la ciudad vieja desde las proximidades del castillo. La torre de la iglesia (igreja) de Santa Maria de Alcáçova atrae nuestra atención.

Una vivienda en la estrecha rua das Flores.

Rua das Beatas, pero por su otra vertiente.

Una vivienda con una insigne puerta de "jambas" pétreas en la rua das Beatas.

Sta. Maria de Alcáçova. Esta iglesia, que sufrió varias modificaciones a lo largo de los siglos (especialmente en el siglo XVII), fue levantada sobre la antigua mezquita musulmana. Algún resto ha aparecido de la misma.

Preciosa vivienda en el arco D. Santa Clara.

Arco del Tempre.


Una calle céntrica de Elvas de las que desembocan en el Largo de Santa Clara.




Volvemos a la plaza de la República, pero cambiamos el rumbo con respecto al que traíamos.


La plaza de la República, donde encontraremos varios bares con mucho encanto y la oficina de turismo municipal. ¡Son muy atentos!


La Torre del Reloj, con el arco (dcha) del mismo nombre. Alberga la oficina de turismo local y la Casa de la Cultura. Antiguamente fue la sede del ayuntamiento.


Típica calçada portuguesa en las proximidades de la restaurada plaza de la República, bajo la que se encuentra un angosto aparcamiento público de maniobras complicadas.


Bajo el Arco del reloj. Las calles que descienden de frente son muy comerciales (sobre todo toallas y otros textiles del hogar).




Bonita fachada tomada por la azulejería.


Céntrica tienda con mucho encanto junto al Arco del Reloj.


Al otro lado del arco anteriormente citado. Ya estamos en la rua da Cadeia.


Céntrica fuente en la rua da Cadeia, la principal calle (otrora más comercial) que cruza el casco viejo de lado a lado.


Bonita estampa de la rua da Codeia marcada por la llamada Torre Fernandina. Como si escondiera (como así es) otro viejo recinto amurallado.


Antigua cristalera/escaparate en la rua da Cadeia.


Hermosos (y comerciales) soportales en la rua da Cadeia.


Rua da Cadeia, desde la rua de Alcamim.


Visitantes españoles (muy habituales) por la comercial y concurrida calle (rua) de Alcamim.


Contrastes habituales: una moderna moto y una vieja y típica carrinha.


Un perro anda por las callejuelas anexas a las vías más comerciales de la ciudad.


No será raro encontrar hermosas cerámicas de índole religiosa en muchas fachadas.


Entre casas y comercios... encontramos el llamado Humilladero, una especie de capilla en medio de la ciudad. Hay varias de estas estaciones de vía crucis de origen barroco repartidas por la ciudad. Éste se encuentra en la céntrica calle Alcamim.


El Humilladero de la rua Alcamim, con más detalle.


Curiosa estampa de una tarde de agosto en Elvas protagonizada por un perro que se echa una cabezadita.


El cartel lo dice todo: se venden toallas por kilos.


Una de las principales calles comerciales de Elvas: Alcamim.


Paseando por el Elvas más comercial: rua Olivença. Al final llegaremos a la puerta del mismo nombre, en una de sus antiguas murallas.


Interior de uno de sus comercios de textiles para el hogar, normalmente muy familiares y con empleados muy diligentes.


La rua de Alcamim y su característico suelo empedrado pulido por el paso de los años.

¡Fechar a porta! Cambio de tercio para dejar la ciudad vieja y bajar hasta el ensanche. Nos espera el restaurante Lusitania, montado por extrabajadores de El Cristo agraciados por una lotería.


Entrada al Restaurante Lusitania. Muy recomendable.


Una (cerveza) Sagres para refrescar los típicos entrantes portugueses (que se cobran).


Exquisíto bacalao dorado, uno de los platos más típicos de la comida lusa.


Con esta maza se machacan más comodamente los mariscos presentes en el siguiente plato. ¡Qué buena idea!


¡Ya está aquí el segundo plato: un riquísimo arroz con marisco!


Degustando el arroz de marisco. Realmente delicioso.


Tarta casera de merengue y crema quemada. Riquísima.


La sericaia, uno de los postres típicos de Elvas elaborado con ciruelas. Al parecer, cuentan, la idea original procede de La India. Constantino de Bragança trajo consigo la receta y las monjas del Convento de Santa Clara la perfeccionaron.


Los flanes en Portugal son, sencillamente, la releche. Para muestra un botón.


La cuenta para cuatro, de las viejas y desglosada por el propio camarero.

Otra de bacalao dorado en una visita posterior a Elvas. ¡Qué bien lo hacen!

Pulpo. Sobresaliente sabor.

Eso sí que es un plato de postres. ¿Cuánto costó? No más de cinco euros. Y la vista engaña: resultaba muy muy abundante.

No puede faltar una sobremesa con un buen café. Y el café es excelente en Portugal, con factorías cercanas en Campo Maior. En la imagen, un pingado (cortado). La cultura del café queda muy bien explicada en esta página.

... Siempre nos quedarán "Espanha" y Portugal...

1 comentario:

  1. Postre cuyo nombre no recuerda:
    - Sericá;
    - o Cericá;
    - o Sericaia;~
    - o Cericaia.

    La "c" antes de vocal "e" o "i", se le igual que la "s" en portugués.
    Saludos del Zé de Melro!

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