Canencia, otra puerta a la Sierra de la Morcuera con unos fogones muy recomendables


Canencia. Ubicación geográfica de esta población serrana madrileña que, con supuestas raíces en un antiquísimo criadero de perros que inspira su nombre, bebe de un río homónimo y bautiza un paso montañoso a más de 1.500 metros de altitud que nació mediada la década del siglo XX; un puerto que es toda una delicia para los cicloturistas porque no es ni largo ni tampoco duro pero permite fortalecerse en estas lides. Canencia, de algo menos de 500 habitantes permanentes, bastantes más gracias a las segundas residencias y los fines de semana, queda a unos 70 kilómetros de Madrid. Bien comunicado, además, relativamente cercano a una Autovía A-1 Madrid-Burgos que nos emboca en la la M-604, donde parte la ruta hacia nuestro destino. [Mapas VíaMichelin]

Canencia. Escudo municipal. Referencias a cursos de agua (el líquido elemento es un buen bastante abundante en esta zona de la sierra) y a los perros que inspiran la toponimia local. Etimológicamente "Canencia", que como tal no aparece en el diccionario oficial de la RAE, vendría a decir "lugar donde hay perros". Una alusión a unas antiguas perreras reales de las que nos cuentan que tampoco existe unanimidad sobre su existencia. Canencia, en todo caso, y más allá de algún asentamiento más o menos estable, nació en la Edad Media dentro de la política de repoblaciones de la corona de Castilla durante la Reconquista.

Canencia. Plaza de la Constitución. Ayuntamiento. Un edificio de 1943, año en el que se terminó el nuevo Consistorio de una población que en términos poblacionales conoció su mejor momento en la década que estaría por venir.

Canencia. Plaza de la Constitución. Iglesia de Santa María del Castillo. Hay que lamentar que del templo gótico original, que había recibido la consideración de "Templo de Interés Nacional" solo queden restos específicos de esos orígenes góticos y mudéjares y que estemos ante una reconstrucción. El motivo, bélico. La Guerra Civil Española ocasionó numerosos daños al patrimonio religioso de la población.

Canencia. Plaza de la Constitución. Monumento dedicado a los perros.

Canencia. Plaza de la Constitución. Como es un espacio un tanto irregular, podría considerarse que es una sucesión de ensanchamientos en una calle. Esta zona, más cuadriculada, ligeramente elevada y salvada por un escalón, es la plaza en su concepto más puro. Y con un surtidor de agua en su centro. Fresca agua.

Callejero local de Canencia.



El centro urbano de Canencia. Una vista atrás caminando por la Calle Real, que es la principal arteria de la población.

Canencia. Nacimiento de la calle la Fuente, contemplada desde la Calle Real.

Canencia. Seguimos recopilando vistas desde la calle Real mientras nos dirigimos en dirección a Miraflores. Esta calle que se abre a la izquierda, en el sentido de nuestra marcha, también recibe la denominación de calle de La Fuente. Las cosas de los cascos urbanos irregulares.

Entrecalles. Este callejón comunica los dos sentidos de la calle Real. Y es que, no lo habíamos señalado, dada la morfología del casco urbano de Canencia hay un tramo en el que la travesia de la M-629 separa cada sentido mediante edificaciones. No será mucho y la carretera volverá a su simbiosis de asfalto unos cientos de metros después... Y al fondo, montañitas de densa vegetación.

Canencia. Arquitectura popular con mucho aire a Sierra Norte. Calle del Potro.

Canencia. Calle Real. Al otro lado de la calle, el Grupo Escolar Carlos Ruiz. Las escuelas de Canencia fueron construidas en 1950. Un edificio de esa estética serrana funcional que se extendió por toda la zona mediado el siglo XX y que a veces evoca a sanatorios, orfanatos y demás.

Y cambiamos otra vez de margen: la calle del Potro se hilvana en un par de ocasiones con la Calle Real. En la segunda, aplazoletada, aparecen el Bar Parra y otros edificios de estética muy "Guadarrama".

Bar Parra. Apariencia de cerrado.

Canencia. Callejero que deja ver los montes circundantes....

Canencia. Estas son las "montañosas" vistas que nos regala la calle Real cuando cruzamos la población. El entorno paisajístico de Canencia es incuestionablemente hermoso. Y montañoso.

Canencia. Casasa en la calle Capellanías.

Vivienda con hechuras tradicionales en la calle Real.

Bar Restaurante Asador Colorines. Un negocio familiar bastante conocido en Canencia que funciona muy bien los fines de semana. De hecho solo abre los fines de semana. Se encuentra en la calle Matadero, vecina de la calle Real; para no perdernos, a mano derecha poco antes de cruzar sobre el río Canencia. El nombre del establecimiento, nos cuenta un cartel-poster-cuadro ubicado en la zona de bar, se inspira en un caballo. Y el recinto, que incluye un hostal, es enorme, con varios salones de gran capacidad donde muchas veces hay que esperar para compartir mesa y mantel.

Menú "degustación" en el Colorines. Tres chuletones como tres soles. Desde luego, porque la calidad no se aprecia en una imagen, hay que destacar el producto, todo él nacido, criado y embastecido en la Sierra Norte de Madrid. Sin embargo nos dicen que la gran especialidad de Colorines es su cabrito, del que nos hablan maravillas.

Calle Real.

Río Canencia, en mucho lares referenciado como arroyo por su génesis en la fusión de los de Ortigal y Matallana. Al fondo, la calle Real. La principal rúa de Canencia.

El cauce del Canencia en el término urbano, un cauce que pasa de "río" a "arroyo" con muchísima facilidad en función de la fuente que se consulte. Más allá de caudales o de sentimientos, claro.

Caño de fuente pública ubicado en el margen izquierdo de la carretera M-629, en dirección hacia Miraflores. Una pequeña zona recreativa junto al río Canencia. La fuente, como refleja la chapita, es de 1988. Magnífica costumbre ésta la de datar las obras públicas.

Canencia. Exteriores del casco urbano. Villa Tinita. Curiosa y colorida vivienda a las afueras, en dirección a Miraflores de la Sierra, decorada con motivos varios donde no faltan las Venus, las ninfas y las coperas. Desde luego sorprendentes representaciones escultóricas de índole ornamental que han contribuido a alimentar comentarios múltiples.

Puente del Canto. Uno de los tres pasos medievales existentes en el término municipal de Canencia (junto a Cadenas y el más espectacular de Matafrailes). Conocido por algunos como "puente romano", este puente de piedra y tres ojos cercano al casco urbano de Canencia salva las aguas del arroyo del mismo nombre: Canencia. De su fecha de construcción no hay mucha seguridad, acaso el siglo XIV en el que ya aparece alguna mención; pero sí de su reciente restauración por parte de las autoridades madrileñas. Lo cierto es que los puentes medievales de Canencia permiten vertebrar y alimentar una de esas rutas con historia: hasta cuatro pasos medievales pueden encadenarse en una hipotética ruta Canencia-Lozoya.

Canencia. Paisajes cercanos al casco urbano ubicados en las proximidades del cauce del río Lozoya. Una visión diferente de la Sierra Norte se abre ante nosotros.

Canencia. Paisajes de su término municipal. Desde esta población madrileña, por esta pista magnífica que aquí contemplamos (aunque en sentido contrario), podemos alcanzar en poco tiempo la ruta principal del llamado Camino Natural del Valle del Lozoya, que conecta Rascafría con El Cuadrón.


[junio de 2015]


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