Sevilla: de raíces míticas, puerta de las América fluvial y un patrimonio extensísimo


Sevilla, cuarta ciudad de España en términos de habitantes gracias a sus casi 700.000 'inquilinos'. La población más populosa de Andalucía es, además, la capital de esta Comunidad Autónoma. Ventana al mundo, es un mundo en sí misma. Y un puente entre continentes con resabios de monopolios comerciales. Por su antigüedad, su patrimonio y su idiosincrasia la capital hispalense es un icono internacional con resabios musicales, danzarines, cinematográficos nivel 'Star Wars', seriéfilos al son de 'Aquí Abajo' o 'Juego de Tronos' e incluso deportivos, por no hablar de su condición de cuna de reyes, nobles, ilustres, famosos y (como todos lados, por supuesto) también personajes. ¿Y que decir de su consideración de puerta hacia las Américas por la canalización del tráfico hacia ese continente y su plasmación es unos maravillosos archivos? Sede de Mundiales (fútbol, atletismo, baloncesto), acontecimientos de primera (múltiples congresos y encuentros, cumbres políticas continentales y multinacionales, también una Copa Davis de tenis) y exposiciones internacionales (Expo de 1992), su cercanía a una frontera con Portugal que apenas dista 133 kilómetros le ha permitido albergar la primera salida foránea de la Volta Ciclista a Portugal. Sin olvidar, en una dimensión más centrada en la historia, que esa proximidad a la raia la convirtió en algún momento en objeto de las fuerzas lusas en el marco de la Guerra de la Restauración, un interés acaso inspirado parcialmente por la onubense Luisa María Francisca de Guzmán. [Mapas VíaMichelin].

Las alturas del curso medio de la calle Joaquín Guichot, la sede de nuestra morada coyuntural en la capital hispalense.

Luna de septiembre contemplada desde la terraza del albergue The Architect, ubicado en la céntrica calle Joaquín Guichot que de forma casi inmediata nos deja en la plaza del ayuntamiento, en los entornos de la Giralda o la vera del Guadalquivir.

Plaza Nueva de Sevilla. Espacio urbano nacido durante la segunda mitad del siglo XIX y en el que podemos encontrar la vertiente neoclásica del edificio que alberga el ayuntamiento de Sevilla. Viene a ocupar el rol de Playa Mayor existente en otras latitudes.

Sevilla. Un tranvía procedente de la avenida de la Constitución ingresa en la Plaza Nueva; sobre los tejados vecinos emerge la icónica La Giralda.

Calle Tetuán de Sevilla. Una de las diez calles adyacentes a la Plaza Nueva. Zona comercial, de servicios y de restauración. Las autoridades locales han protegido a los viandantes de los rigores del verano con estos toldos.

Cruza la calle Albareda, que sube hasta la vecina calle Sierpes. Y en ella se asoman interesantes y coloridas fachadas con múltiples motivos ornamentales de índole regionalista.

Calle Tetuán de Sevilla. Acaso la rúa más comercial de toda Sevilla y en donde el precio de los locales es elevado ya sea bajo la fórmula de la compra o del arriendo.

Calle Tetuán de Sevilla. Paseo.

Calle Tetuán. Este pequeño negocio de fachada engalanada con azulejería reclama su espacio en un contexto tomado por las grandes multinacionales de la moda.

Ornamento de inspiración corintia en un enorme edificio de ladrillo, Casa Sánchez Dalp, ubicado en la confluencia entre las calles Tetuán y Rioja.

Una farmacia con revestimiento exterior temático y especializado. Bendito azulejo.

Confluencia de las calles Tetuán y Rioja. Con bajos comerciales actuales, el arquitecto Aníbal González entregó en 1919 la conocida como Casa Sánchez Dalp.

Calle Rioja. Balcón y balconcillo en tres plantas.

Sevilla. Calle Rioja. Cúpulas y techos de la iglesia de Santa María Magdalena, en la plaza homónima.

Vivienda en la confluencia de las calles San Pablo (izquierda) y Cristo del Calvario (derecha), vecina de Santa María Magdalena.

Sucesión de negocios de rotulación clásica en la, por cierto empedrada, calle San Pablo de Sevilla.

Palmeras ornamentales en el nacimiento de la calle Reyes Católicos.

Curiosa decoración del acceso a esta vivienda con balcón en la calle Reyes Católicos de Sevilla.

La calle Reyes Católicos, en su camino hacia la vera del Guadalquivir, muere en la unión entre la calle Arjona y el Paseo Cristóbal Colón. En el arranque de la Arjona vemos las instalaciones del mercado Lonja del Barranco (izquierda). Esta lonja, dicen que ideada por Eiffel, entró en servicio en 1883.

El río Guadalquivir, escoltado por un paseo fluvial generoso que está dedicado íntegramente en este tramo entrepuentes al alcalde Marqués del Contadero.

Caminamos por el puente de Isabel II o puente de Triana, un paso sobre las aguas del Guadalquivir que se remonta a la mitad del siglo XIX y que por este argumento cronológico es el puente de hierro más veterano dentro de las infraestructuras de este tipo en España. Al fondo, Torre Sevilla, el primer rascacielos hispalense con sus 180,5 metros de altura.



Sevilla. Reloj en activo junto al puente de Triana, en el marco de lugar donde debió extenderse el castillo de San Jorge.

Sevilla. El conocido como Castillo de San Jorge, que es una evocación de esta vieja fortaleza medieval derrumbada a finales del siglo XIX, tras pasar por manos de la Inquisición y del Conde Duque de Olivares, para levantar el mercado de Triana.

Mercado de Triana. Importante mercado de abastos donde podemos encontrar algunas tiendas gourmet bastante interesantes en medio de puestos magníficos de aires de toda la vida. La instalación actual bebe de los tiempos de la Expo de 1992. Y en sus sotanos conserva restos del antiguo castillo de San Jorge y de los añadidos de la Inquisición.

Mercado de Triana. Evación al primitivo rastro que se comenzó a instalar en el solar del castillo de San Jorge.



Mercado de Triana. Frutería.

Mercado de Triana. Refrigerios ambientados.

Mercado de Triana.

Mercado de Triana. Quesos y embutidos para tomar y llevar.

Mercado de Triana. Restos del castillo de San Jorge en una zona que está musealizada. La proximidad al río Guadalquivir hizo que las crecidas de su cauce, antaño más numerosas, le atacasen con dureza.

Sevilla. Plaza del Altozano. Entrada al sevillanísimo barrio de Triana.

De esta zona de la ciudad cantaba Miguel Bosé en los años 80: "El corazón que Triana va, nunca volverá, Sevilla... Con que pasión te enamorará, y te embrujará, Sevilla...".

El arranque de la calle San Jacinto, la principal artería del barrio de Triana.

Edificio de la calle San Jacinto, enfrente del número 12.

Calle Rodrigo de Triana.

Estrechas y coquetas fachadas en los número 22 y 24 de la calle San Jacinto.

Cuestión de estilo. Calle San Jacinto.

Los bancos de esta zona del barrio recogen escenas cerámicas.

Capilla de la Estrella, un elemento más en la fisonomía de esta rectilínea calle y sin embargo sede de la Hermandad de la Estrella. Jesús de las Penas y la Virgen de la Estrella moran aquí.

Reinvención de los pináculos góticos con mentalidad regionalista de comienzos del siglo XX.

Casa de los Mensaque, familia industrial del sector cerámico que levantó este hermosa vivienda en 1900.

Damos media vuelta y regresamos a la plaza del Altozano, donde nos llama la atención esta contemplación con colores alberos.

Monumento al torero Juan Belmonte. Obra de Venancio Blanco en 1972. Esta en un lateral del Altozano, allí donde el puente de Isabel II comienza a hacerse evidente.

Puente de Isabel II o Puente de Triana, paso sobre las aguas del Guadalquivir que se remonta a la mitad del siglo XIX y que por este argumento cronológico es el puente de hierro más veterano dentro de las infraestructuras de este tipo en España. Ha tenido que soportar sus buenas crecidas. Los aumentos de caudal del Guadalquivir fueron bastante duros para la ciudad durante diversos episodios del siglo XX. El último gran susto, en 1996. El casco urbano esconde en sus entrañas antiguos ramales y canales del río, desecados y domesticados. Los terrenos de la Plaza Nueva, de hecho, otrora.

La inconfundible La Giralda, contemplada desde el puente de Isabel II. Más desapercibida, pero ahí en primer plano, se encuentra la plaza de toros de La Maestranza. Cuentan que es el tercer monumento más visitado de la ciudad, solo superado por la catedral y los Reales Alcázares.

Plaza de Toros de La Maestranza de Sevilla, perteneciente a una institución nobiliaria de nombre Real Maestranza de Caballería. Ubicada sobre lo que se conocía como Monte del Baratillo, sus obras se dilataron durante más de 120 años y fue pionera en la proposición del oval.

La Maestranza, de noche. Accesos a los tendidos. Su aforo ronda los 13.000 espectadores, algo menos.

La Maestranza está completamente rodeada de otras edificaciones que se han pegado como lapas a su perímetro. Los accesos a la plaza parecen confundirse con portales u otras dependencias, como aquí en la calle Adriano.

Sevilla. Calle Santas Patronas.

Una apañada galería comunica con las calles Adolfo Cuéllar y Zaragoza.

Una atractiva fachada en el número 30 de la calle Zaragoza, una rúa ésta de inicios más funcionales y progresivas apariciones de aires más añejos. Es curiosa la evolución con el paso de los números, ya sean pares o impares.

Detalle de esa atractiva fachada del número 30 de la calle Zaragoza.

Calle Zaragoza. Vistas de cercanas terrazas selváticas.

Farmacia en la calle Gamazo.

Más adelante llegamos a la calle Jimios y en un edifico que marca la bifurcación con respecto a la calle Harinas encontramos estos prácticos guardacantones.

Papeles del Norte, en la calle Harinas.

Todo este espacio urbano resultante de la unión de las calles Harinas, Castelar y García de Vinuesa conforma la llamada Puerta del Arenal. Recuerda un viejo acceso en el recinto amurallado de la ciudad.

Calle Arfe.

Calle García de Vinuesa.

La catedral de Sevilla, contemplada desde la llegada de la calle García de Vinuesa a la avenida de la Constitución. Se considera que estamos ante el tercer templo más grande del cristianismo sólo por detrás de la Catedral de San Pedro de Roma y la de San Pablo de Londres. Está consagrada a Santa María de la Sede. La génesis de tan soberbia obra está en la religión musulmana. Y es que aquí se levantó una enorme mezquita que tras la toma de la ciudad por Fernando III fue demolida. Sobrevivieron zonas, como el patio de los naranjos o la torre conocida como La Giralda, que sin embargo fue colmada de añadidos y reformas. En el siglo XIX una parte de la estructura se vino abajo por el mal estado de unos pilares, lo que destruyó una importante zona de vidrieras.



La conocida como Puerta del Perdón, acceso al Patio de los Naranjos. Caminamos por la llamada calle de los Alemanes, siempre concurrida de público. Zona muy turística.

Escultura en terracota en la Puerta del Perdón de la catedral de Sevilla.

Efecto ojo de pez sobre la Puerta del Perdón. Por su vertiente interior es más evidente la herencia musulmana, acaso más disimulada en este lado por los añadidos del siglo XVI.

Un carruaje se acerca al entorno de la catedral. En el arranque de la calle Alemanes aún podemos encontrar algún pequeño soportal.

La Giralda. Icono sevillano. El antiguo alminar de la mezquita aljama de Sevilla fue conservado e integrado en el nuevo templo resultante de las obras castellanas. Por tanto, expuesto a cambios y reformas. La más significativa, de hecho, es la que le da nombre. Este campanario de 104 metros recibió un añadido superior renacentista. Mediado el siglo XVI se le colocaría en su parte superior la veleta de estética humana que acabaría bautizando toda la torre. Recordamos unas charlas en clases de historia del arte en la que nos hablaban de cómo relativizaba las escaleras con una rampa interior que incluso permitía subir hasta la cúspide del alminar en burro.



Abundante pináculos y arbotantes en este templo con mucho reflejo gótico.

Catedral de Sevilla. Convivencia esencial de estilos musulmán y gótico contemplada desde la plaza Virgen de los Reyes.

Pináculos en el lado oeste de la catedral de Sevilla.

Palacio Arzobispal de Sevilla, en la plaza Virgen de los Reyes.

Plaza Virgen de los Reyes de Sevilla, enclave mágico en el céntrico Barrio de Santa Cruz. Y presidiendo, la encalada presencia del convento de la Encarnación, de 1591.

Caminamos entre la plaza Virgen de los Reyes y la Plaza del Triunfo y a nuestra derecha permanece la catedral...

El Monumento a la Inmaculada Concepción que preside la plaza del Triunfo. Un lugar de la ciudad de Sevilla hipermegaconcurrido por los turistas y visitantes.

La Giralda, contemplada desde la plaza del Triunfo.

Plaza del Triunfo. Un carro de caballos aguarda clientes a los que pasear por el casco urbano de Sevilla. La oferta de este tipo de servicios es bastante abundante por esta zona.

Las murallas de los Reales Alcázares de Sevilla, un conjunto de residencias palaciegas intramuros que bien merecen una vista.

Acceso a la plaza del Patio de las Banderas desde la plaza del Triunfo. Recios muros de los Reales Alcázares protegen esta zona de la ciudad.

La Giralda, vista desde la plaza del Patio de Banderas, que debe su aspecto actual a unas reformas inspiradas por la cercanía de la Exposición Iberoamericana de 1929.

La Giralda, imponente, posa sobre los tejados de la peculiar plaza del Patio de Banderas, que debe su aspecto actual a unas reformas inspiradas por la cercanía de la Exposición Iberoamericana de 1929.

Callejón que conecta la calle Vida y la calle Judería. Y en el siguiente vídeo, el camino que recorre este recoveco sevillano.



"... Y pasear por esas callecitas tan estrechas", que canta Arturo Pareja Obregón en su canción "Sevilla". Aquí, la calle Vida. Y en la pared, como un elemento constructivo más, un capitel de estilo corintio que se intuye romano. Son numerosos los vestigios romanos en la ciudad.

Codo donde se unen la calle Vida y la calle Agua.

Agradable plazuela que alimentan la calle Agua y la calle Vida. Un rincón sevillano muy pintoresco en el que se intuye, además, el arco y el paso que permite el acceso a la calle Judería.

Edificaciones integradas en los torreones y muros de los Reales Alcázares. Calle Agua.

Una pared tomada por un muestrario de souvenirs y recuerdos en la calle Agua.

Calle Agua.

Calle Agua.

Un patio que no está abierto al público pero permite la contemplación a través de su esmerada forja. En la calle Agua.

La conqueta plaza de Alfaro, donde desemboca la calle Agua.

Una vivienda en la plaza de Alfaro.

Caminamos por un tramo descendente bautizado como calle Antonio el bailarín y a nuestra izquierda se abre este pasillo de albero rodeado de setos y expuesto a frescas sombras en los Jardines de Murillo.

Jardines de Murillo. El gigantesco Monumento a Colón de la ciudad de Sevilla, nada menos que 23 metros de altura conocidos por los lugareños como Fuente del León, por el animal que la corona. "A Colón se lo comió el león", que bromean. Es difícil olvidar el existente en Valladolid, que allí acabó por las circunstancias de la pérdida de las colonias que esfumaron la sede prevista de La Habana. En ese sentido, se volatilizó la celebración del cuarto centenario. Y Sevilla, que pujó por acoger el huérfano, se quedó con las ganas. Ya en la década de los años 20 se inició una suscripción popular y la figura del almirante al que se consagra aparece en un medallón en la parte inferior.

Representación de una de las tres carabelas, portando en cada uno de sus perfiles el nombre de uno de los Reyes Católicos. Estamos en el lado de Isabel.

En el entorno de los juzgados de Sevilla se encuentra la plaza de San Sebastián, de entorno más tomado por las viviendas funcionales.

"Me senté en una plaza llena de colores y aspire el suave aroma que dejan las flores... al amanecer", que canta Arturo Pareja Obregón en su canción "Sevilla". También vale para sus parques y espacios verdes, numerosos y casi consecutivos en la zona de la Plaza de España y toda su zona de influencia. Aquí estamos en los Jardines del Prado de San Sebastián.

Caminamos por la avenida de Portugal, circunvalando los accesos a la celebérrima Plaza de España de Sevilla vía Puerta de Navarra, Puerta de Castilla y Puerta de Aragón. A la izquierda intuímos uno...

... que resulta ser la Puerta de Aragón. Nos podemos hacer una rápida e inmediata idea de cuáles pueden estar entre sus motivos decorativos.



Ornamento cerámico alusivo a la motivación fundacional de este espacio urbano: la Exposición Iberoamericana de 1929. Décadas después llegó el mundo del cine, la televión e incluso la publicidad y no dudó en recurrir a su singularidad como escenario frecuente.

La Plaza de España de Sevilla. Ideada por el arquitecto hispalense Aníbal González Álvarez-Ossorio bajo las premisas de estilos revisionistas que tocaban mucho los modos populares de concebir las construcciones. Majestuosa, y también llena de simbolismos, no fue una obra que inicialmente recibiera muchos piropos. Cuando arrancó su construcción en 1914, era considerado un carísimo proyecto faraónico que era demasiado para la situación no ya de la sociedad local, sobre todo del país entero.



Plaza de España de Sevilla. Barandilla decorada con motivos cerámicos. La importancia de la cerámica y la azulejería en la Plaza de España es algo que salta a la vista desde el primer momento. Este artículo Martín Palomo Carlos aborda con precisión esa importancia.

Plaza de España. El edificio principal de todo el conjunto, con esa trayectoria semicircular. ¿Sabían que sus trabajos de construcción llegaron a reunir hasta a mil operarios al mismom tiempo? El tiempo que se dilataron los trabajos, su coste o las numerosas críticas, quién sabe, acabarían suponiendo la dimisión del propio Aníbal González.

Plaza de España de Sevilla. No estamos ante un enclave "vacío". La administración ha tratado de darle contenido. En una de sus estancias tiene su sede la Inspección de Trabajo y Seguridad Social en Sevilla.

Plaza de España. Canales tan ornamentales como recreativos. Dadas las sequías de los estíos de aquellos años muchos críticos se aferraron a la superficialidad innecesaria de construir estos estanques y canales. En todo caso, "la ría" (así la llaman en Sevilla) siguió adelante, se hizo y su más de medio kilómetro semicircular hace las delicias de propios y extraños. Sus cuatro puentes simbolizan los cuatro reinos de España: Castilla, León, Navarra y Aragón.

La conocida como Torre Norte de la Plaza de España de Sevilla. En la parte inferior del edificio contemplamos la sucesión de bancos temáticos, inspirados en cada provincia española de las que expone heráldicas, imágenes y costumbres en un completo y minucioso trabajo cerámico.





Plaza de España de Sevilla. Escudo de la ciudad, presente en una especie de rosetón ornamental presente en la balaustada del primer piso.

Un turista se asoma al canal desde esa suerte de terraza-ventana que se abre bajo la Torre Norte de la Plaza de España de Sevilla. Al otro lado, la Torre Sur. Caminar por la Plaza de España y sus elípicos espacios nos puede desorientar. El río Guadalquivir, según vemos esta foto, quedaría a la derecha, a la altura de el conocido como El Costurero de la Reina. Abandonamos ya este maravilloso espacio urbano por la avenida de Portugal con rumbo a la confluencia de las avenidas de María Luisa y el Cid.

Todo el entorno de los Jardines de María Luisa es rico en esculturas y monumentos. Aquí, uno de sus accesos, allí donde nace la avenida de Isabel la Católica.

Monumento al Cid, en la glorieta de San Diego. Una obra consecuente con esos años de apertura, engalanamiento y expasión de la ciudad allá por los últimos de la década de los veinte del siglo XX. Lo firmaba en 1927 la estadounidense Anna Hyatt Huntington, esposa del fundador de la Sociedad Hispanista de América.

Teatro Lope de Vega. Exteriores de esta instalación estrella del Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla. Estamos ante otra de las edificaciones que vieron la luz en el marco de la Exposición de 1929 y que, tras ser inaugurado ante el monarca Alfonso XIII, originalmente era conocido como Teatro de la Exposición. En abril de 1936 recibiría su nombre actual. Vicente Traver y Tomás lo ideó originalmente, pero Víctor Pérez Escolano supervisó con mimo los trabajos de restauración y adaptación a los nuevos tiempos impulsados a finales de los años ochenta del siglo XX.

"Pabellón" de sevillanos ilustres en la cornisa de este edificio en la calle Palos de Frontera: estamos en un lateral del célebre Palacio de San Telmo, sede del gobierno autonómico andaluz. Antiguo colegio de huérfanos y residencia palaciega de los duques de Montpensier.

El escultor Antonio Susillo, previa petición de los duques de Montpensier, fue el responsable de elaborar esta representación de doce sevillanos ilustres (si bien tres no nacieron en la vieja hispalis, sino que fallecieron en ella tras dar importantes años de actividad). La nómina de presentes está compuesta por Juan Martínez Montañés, Rodrigo Ponce de León y Núñez, Diego Velázquez, Miguel Mañara, Lope de Rueda, Diego Ortiz de Zúñiga, Fernando de Herrera, Luis Daoíz, Benito Arias Montano, Bartolomé Esteban Murillo, Fernando Afán de Ribera y Téllez-Girón y Bartolomé de las Casas.

La calle Palos de la Frontera va a morir a la avenida de Roma, donde encontramos parte de la cautivadora planta, y esta suerte de torreón, del hotel Alfonso XIII, Andalucía Palace en tiempos de la República. No es un establecimiento apto para todos los bolsillos y su génesis, como tantos otros edificios de esta parte de la ciudad, entronca con la Exposición Iberoamericana de 1929. Sería inaugurado el 28 de abril de 1928.

Hotel Alfonso XIII, obra del sevillano José Espiau y Muñoz y otra firma apuesta por el siempre estético estilo arquitectónico historicista.

La Fuente de Hispalis, o Fuente de Sevilla, vecina del hotel antes citado, casi también de la Torre del Oro y por supuesto espacio urbano preminente dentro de la zona conocida como Puerta de Jerez, antes Plaza de Andalucía y Plaza de Calvo Sotelo. La génesis de la nomenclatura obedece a una antigua puerta del viejo recinto amurallado, hoy desaparecidos ambos. A esta fuente acuden los aficionados balompédicos del Sevilla Club de Fútbol cuando llega algún éxito deportivo, pero también ha congregado a multitudes tras los éxitos de la selección española de fútbol. Con ocasión de uno de estos segundos, la escultura principal literalmente perdió la cabeza.

La Torre del Oro es otro de los símbolos de la capital hispalense. Cercana a la plaza de toros de La Maestranza y al espacio urbano conocido como Puerta de Jerez, en una zona que hoy en día es conocida como Paseo Cristóbal Colón, estamos ante una estructura defensiva de origen musulmán, siglo XIII, con el añadido superior oriundo del XVIII. Actual sede del Museo Naval de Sevilla, vigilaba el antiguo puerto fluvial. La del Oro es una torre que también alimenta fábulas, historias y leyendas...

La Torre del Oro, escolta del numerosísimo gentío participante en la Carrera Nocturna del Guadalquivir 2015. Esta prueba atlética de unos 8,5 kilómetros se ha convertido, por su afluencia de corredores y por el apoyo en las cunetas, en una referencia del fenómeno de las carreras populares no ya de Andalucía, sino de España. Hablan las cifras: casi 21.000 corredores y presencia de 40 nacionalidades entre sus inscritos. Una pega importante que le vemos, sobre todo si no eres local ni tienes opción a esas infraestructuras, es la ausencia del servicio de ropero, del que sí disponen la mayoría de organizaciones en la actualidad ya sea prueba numerosa o modesta.

Capilla de Don Rodrigo o de Santa María de Jesús, ubicada en la zona de Puerta de Jerez. Último vestigio superviviente del colegio fundado por Rodrigo Fernandez de Santaella a comienzos del siglo XVI. Este religioso siempre ambicionó dotar a Sevilla de una Universidad de prestigio. Precisamente la Universidad de Sevilla es su propietaria. Ubicación y supervivencia realmente sorprendentes.

Sevilla. La neurálgica avenida de la Constitución, vista desde Puerta de Jerez. Zona peatonalizada en la que tienen mucha presencia las bicicletas y también el tranvía.

El fundamental Archivo General de Indias, que vino a centralizar a finales del siglo XVIII toda la documentación relativa a las colonias españolas y se ubica en la antigua Lonja de Mercaderes de Sevilla, del siglo XVI. Su legado es tan importante que no hay investigación seria sobre la historia de América que lo esquive; hasta la Unesco reconoció la importancia de su memoria incluyéndole en la consideración de Patrimonio de la Humanidad junto a la vecina catedral y los cercanos Reales Alcázares. El profesor extremeño, recientemente fallecido, Fernando Serrano Mangas era uno de sus grandes usuarios y valedores.

Uno de los tranvías de la ciudad de Sevilla abandona la parada cercana al Archivo de Indias (precisamente su nombre es "Archivo de Indias") y la catedral, cuya masa ingente de pináculos, arbotantes, ventanas y demás elementos que escoltan la Puerta de San Cristóbal vemos aquí a la perfección. De hecho, si se fijan, se intuye la Giralda.

Catedral de Sevilla. La puerta de San Miguel, también portada del Nacimiento. El primero de los tres accesos que se suceden por este lado sur del templo, paralelo de la avenida de la Constitución. Estamos ante un acceso del siglo XV.

Catedral de Sevilla. Portada de la Asunción o acceso principal por esta vertiente del templo. Su enorme rosetón superior la hace inconfundible. Estamos ante una obra relativamente reciente que no fue finalizada hasta el siglo XIX, bien avanzado.

La avenida de la Constitución ante la fachada del sagrario de la catedral y, en una vista parcial, la conocida como puerta del Bautismo de la catedral de Sevilla.

Punta del Diamante, denominación para conocer este edificio enmarcado en el revisionismo historicista arquitectónico que tan buenos ejemplos tiene en la capital hispalense. Es vecino de la catedral y se encuentra en la unión entre la avenida de la Constitución y la calle Alemanes. En sus bajos hoy en día se encuentra instalada una multinacional del sector cafetero; en otro tiempo acogió un negocio bautizado como El Diamante.

Otra reivindicación historicista en la Plaza Nueva, enfrente del ayuntamiento y muy cerca de la catedral: el edificio Telefónica de Sevilla, ideado por Juan Talavera y Heredia y construido entre 1926 y 1928. La verdad es que después de todo lo visto durante esta entrada una canción como "Sevilla tiene un color especial" sintetiza muy bien las buenas experiencias vividas. "Sevilla enamora al cielo, para vestirlo de azul, capazo duerme en Triana,
Y la luna en Santa Cruz". Ya saben: "Sevilla tiene un color especial, sevilla sigue teniendo, su duende; me sigue oliendo a azahar, me gusta estar con su gente". Sí, ya saben: "Sevilla enamora al mundo por su manera de ser, por su calor, por sus ferias, Sevilla tuvo que ser"

[septiembre de 2015]

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