Málaga, la calidad de vida de una urbe inabarcable llena de encantos y alicientes


Málaga. Nos encontramos, en términos poblacionales, ante la segunda urbe de Andalucía y la sexta de España. La de Málaga es la quinta concentración humana en cuanto a área metropolitana se refiere, frisando el millón de personas nada menos. Un enclave bendencido por la amabilidad del clima mediterráneo, rico en exposición solar y enjundioso en cuanto a enclave universal, por eso de seducir a muchos foráneos que no dudan en dar el salto para disfrutar de sus bondades. [Mapas VíaMichelin]

Málaga. Diferentes interpretaciones y representaciones del escudo municipal de la considerada Capital de la Costa del Sol. De la más actual y simbólica a la más clásica y detallista. Todas ellas oficiales.

Hermosos paisajes serranos los que ofrece el ferrocarril de alta velocidad en las cercanías (o igual no tanto) de Málaga. Tierras quebradas al alcance de la retina gracias a una línea inaugurada en diciembre de 2007 y que en menos de dos horas y media de trayecto une la capital de España con la segunda ciudad andaluza. Eso sí, los precios del AVE siguen teniendo un punto privativo para muchos.

Estación María Zambrano de Málaga, que reformó la vieja instalación ferroviaria de Málaga-Término entre 2005 y 2007. Mucho más que un intercambiador intermodal entre trenes de alta velocidad, de cercanías y autobuses. También un concurridísimo centro comercial de tronío donde no falta un hotel. Cuentan que es la segunda estación con más volumen de pasajeros tras el de Sevilla.

La calle Cuarteles, vista desde el conjunto de isletas y rotondas de su confluencia con la Explanada de la Estación.

Calle Cuarteles. Cinco alturas y diversidad dentro de la uniformidad. Estamos en una zona de estética nueva. La imagen, tomada desde la ventana de una habitación del hotel Guadalmedina, bien ubicado a medio camino entre la estación de ferrocarril y el centro urbano y sobre el que enlazamos algunas opiniones vía Tripadvisor.

Málaga. Casco Urbano. La calle Cuarteles muere en el llamado Pasillo del Matadero, que recuerda con su nombre qué había en esos lares del entramado urbano malagueño (no tan) antiguamente.

Enormes, y también sorprendentes, pinturas murales en el lateral de un edificio al otro lado del cauce del peculiar río Guadalmedina. En la zona conocida como Soho, si bien las torres de edificios se integran en el barrio de las Letras. Este cauce fluvial de poco caudal, aunque expuesto a las crecidas cuando vienen bien dadas, cuenta en su parte final con esta amesetada zona de fines jardinísticos muy concurrida por los dueños de perros para que estos hagan sus necesidades. En el centro, el puente del Perchel. Un paso peatonal.

El CAC, el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga. Un museo gratuito (conviene destacarlo, porque sus instalaciones merecen una visita y dentro podremos encontrar obras interesantes, nos agrade más o menos la tendencia artística actual) que en esos días de visita ofrecía una pequeña exposición de ocho obras del inclasificable italiano Maurizio Cattelan, un artísta muy provocador y satírico que se retiró de la primera línea en 2011. El artísta de la enorme nariz. El CAC aprovecha desde 2003 las instalaciones del antiguo Mercado de Mayoristas de Málaga, obra del arquitecto Luis Gutiérrez Soto en la primera mitad del siglo XX.

Espacio Cattelan en el CAC de Málaga. Por lo visto esta muestra fue la primera del autor en suelo español.

Untitled, obra de Maurizio Cattelan fechada en 2009. Esta mano en posición ofensiva pretende mandarle su mensaje al postcapitalismo actual, según autor y crítica. Es una constante en el bagaje de este escultor. La mano está elaborada con resinas, vinilos y plásticos, materiales muy empleados por Cattelan en ese empleo de nuevas materias primas con fines escultóricas.

El lema de una pintada mural en la calle Navalón y ante el colegio García Lorca: "El poder de la imaginación". Y detrás, los grandes murales antes referidos.

Nos encontramos ante dos actuaciones artísticas de los artistas urbanos D*Face y Obey, finalizadas en noviembre de 2011 y que pretenden engalanar los entornos del CAC desde estas dos torres de edificios del barrio de las Letras, en el Soho de Málaga. D*Face es el alias artístico del británico Dean Stockthon, mientras que Obey es un artista estadounidense, Shepard Fairey.

Puente de la Misericordia, otro de los pasos sobre las aguas del Guadalmedina y que sirve para conectar el ensanche con el centro más histórico.

La Semana Santa también tiene su (mucho) tirón en Málaga. Estamos ante la enorme puerta de la Real Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de la Esperanza. Calle Hilera.

Coqueta torre en el recinto la real archicofradía antes citada, aunque en la vertiente que asoma a la calle San Jacinto.

Edificio Italcable, actualmente una de las sedes de la congregación de Mena y en otro tiempo de una empresa de telecomunicaciones italiana. Inaugurado en 1925 y en servicio hasta 1970. Ubicado en la plaza de la Legión Española. ¿Ha oído hablar de una procesión en la que los legionarios portan una imagen de Cristo? Pues este es el caso: el Cristo de la Buena Muerte, patrón de la Legión.

Instalaciones de la congregación de Mena. Los grandes portones no pueden ocultar los usos "semanasanteros" de estos edificios...

El concurrido y querido puente de Santo Domingo, todo un centenario, contemplado desde la plaza de la Legión de Málaga. Al otro lado, edificios junto al Pasillo de Santa Isabel.

El Puente de Santo Domingo, sin embargo, es mucho más conocido como Puente de los Alemanes. Y no por casualidad. Este paso de hierro es un regalo del pueblo alemán, costeado con aportaciones particulares entre las que no faltó la de todo un emperador (el kaiser Guillermo II), a la ciudad de Málaga. Una riada ("una riá", en el habla local) del Guadalmedina destrozó el anterior paso, entre otros. Alemania quiso devolver de alguna manera el auxilio de la urbe a su barco escuela SMS Gneisenau en 1900, cuando la embarcación se hundió frente a la ciudad en medio de un temporal (y posiblemente por una negligencia de su capitán, que ignoró un consejo de resguardo remitido desde la autoridad portuaria local). En el naufragio murieron más de 40 alemanes y unos cuantos ciudadados malagueños que se habían involucrado en las labores de rescate. Pero se salvaron muchísimas vidas.

El Puente de los Alemanes, fotografiado ya desde el Pasillo de Santa Isabel. Al otro lado, el Convento de Santo Domingo, del que toma "su otro" nombre. El puente, allá por los años 90 del siglo XX, se sometió a una pequeña modificación de ubicación. En octubre de 2014 fue rehabilitado con cierto carácter de urgencia y un presupuesto de más de 60.000 euros.

Veleta-pararrayos con forma de velero, preciosa, en la cúpula aladrillada del convento de Santo Domingo, realmente iglesia de Santo Domingo de Guzmán. Hermoso edificio del barrio del Perchel que ahonda sus raíces en el siglo XV, en un contexto absolutamente extramuros de la vieja Málaga.

La torre de la iglesia de San Juan emerge sobre las viviendas circundantes. Estamos caminando por el Pasillo de Santa Isabel y a nuestra derecha se abren algunas plazuelas que en términos de callejero no figurasn como tales.

"Polvillo, nuestro buen pan de cada día". Pasillo de Santa Isabel.

Actuación artística sobre una señal de tráfico enla que aparece algo más que una mención al célebre pintor Pablo Piccaso.

Calle Puerta Nueva.

Curiosa decoración con topos en la fachada del restaurante Alea, en la calle Fajardo. Zona peatonalizada del centro.

Fachadas de elegante estética decimonónica en la calle Cisneros.



Calle Cisneros. Diferentes propuestas a la hora de levantar edificios.

Pavimentación presente en buena parte del centro peatonalizado de Málaga. El aquí mostrado corresponde a la calle Compañía.

La calle Compañía atraviesa la plaza de San Ignacio, un espacio urbano de Málaga donde se encuentra la modernistas (y como un poco "gaudidiana) iglesia del Sagrado Corazón, un templo del siglo XX.

Bajo los cánones del estilo neogótico, la iglesia del Sagrado Corazón. Una obra del malagueño Fernando Guerrero Strachman, quien además de arquitecto también ejerció de alcalde. Un entorno muy agradecido éste de la plaza de San Ignacio.

Fachadas en la calle Compañía.

Málaga presume de ser una ciudad muy de museos y ésta es otra buena muestra de ello: Museo Carmen Thyssen. El Thyssen de Málaga se encuentra en el antiguo Palacio de Villalón, un edificio del siglo XVI, y acoge permanentemente los fondos de esta importante colección relacionados con la pintura andaluza del siglo XIX.

Rinconcito presidido por una escena de la crucifixión en las cercanías del Palacio de Villalón. Hemos caminado por la estrecha calle Martires y tenemos enfrente el Centro de Acogida San Juan de Dios, un centro asistencial de naturaleza religiosa que también inspira el nombre con el que es conocida esta placeta: placeta de San Juan de Dios.

Calle Martires. Parroquia de los Santos Mártires, muy popular y concurrida. Un pedacito de sentimiento malagueño. El templo en sí se remonta al siglo XV y fue uno de los primeros en ser levantado en la nueva Málaga consecuente a la toma por parte de los Reyes Católicos, aunque fue profundamente modificado durante el siglo XVIII. Está dedicado a los mártires Ciriano y Paula, patrones de Málaga.

Frente a la parroquía de los Santos Mártires,en la plaza homónima, encontraremos los Baños Árabes Hamman. Negocio moderno, materia prima antiquísima.

Fachadas balconadas en el entorno de la plaza de los Mártires de Málaga.

Málaga. Plaza de los Mártires.

Iglesia parroquial de los Santos Mártires. Otra vista. Una vista que realza su torre campanario.



San Ciriaco y Santa Paula, patrones de Málaga. Mosaíco ubicadoen el exterior de la iglesia parroquial.

Exterior de la iglesia parroquial de los Santos Mártires. Vertiente de la calle Santa Lucía.

Solución curvada para esta esquina de la confluencia de las calles Santa Lucía y Luís de Velázquez. Debajo, un gran negocio hostelero consagrado a las tapas y con una estética exterior bastante decimonónica.

Pasaje comercial Heredia. Conecta la calle Santa Lucía con la plaza de la Constitución.

Numerosas motos aparcadas en el entorno de la calle Cisneros, concretamente en la calle Fernán González. Hay mucha moto en Málaga. Y de cilindradas dispares. Una buena aliada para combatir los problemas de aparcamiento en un centro donde no sobran plazas, precisamente.

Málaga. Museo de las Artes y Costumbres Populares. Su acceso principal da al Pasillo de Santa Isabel, pero aquí lo fotografiamos desde la calle Calderón de la Barca. Este museo se instaló en una vieja edificación del siglo XVII y de hechuras localistas que albergó durante mucho tiempo el Mesón de la Victoria.

Muy conocidos en Málaga, con cuatro décadas de trabajo familiar detrás y con varios negocios repartidos por la ciudad, la estética de las tiendas de la fábrica de patatas y frutos secos Paco José es tan pecular como atractiva. Casa a la perfección con un mundo de chucherías y aperitivos y tiene un aire a negocio "fin de siglo" con evocaciones anglosajonas. Aquí estamos en la "delegación central", en la calle Calle Sebastian Souviron, que es bastante reciente por lo que vemos aquí pero se integra a la perfección en un edificio de comienzos del siglo XX. Arquitectos del mundo, cosas así no son tan difíciles y ofrecen magníficos resultados finales. Una imagen comercial que más allá de recreación es toda una imagen de marca.

Hermoso edificio modernista en la confluencia de las calles Sagasta y Guillén de Castro.

Mercado Central de Málaga, más conocido como Mercado de Atarazanas. Estructura de hierro que también emplea mucho el vídrio propuesta por Joaquín de Rucoba en el último tercio del siglo XIX. Un espacio amplio, capaz de captar mucha luz, que se ubica en una antigua instalación astillera de origen nazarí del siglo XIV de la que se conserva una puerta, la de Atarazanas que bautiza el conjunto y veremos después. Este acceso posterior, por la calle Sagasta, nos regala una hermosa vidriera de temática naval. Creemos que la obra de Rucoba es prototipica para el estudio de la llamada arquitectura en hierro que se popularizó en los tiempos de la revolución industrial.

Mercado Central. Interior. Los trabajos de forja, una constante evocación a la herencia musulmana. Y hay que señalar que todo el recinto sufrió una profunda rehabilitación entre 2008 y 2010.

Mercado Central. Puesto de fruta. Los negocios están distribuidos por temáticas y en su interior no falta el barete donde también ponen sus tapitas.

Mercado de Atarazanas. Detalles interiores en su estructura.

Mercado de Atarazanas. Arcos de influencia arabizante.

Mercado de Atarazanas. Detalles exteriores.

Mercado Central. La Puerta de Atarazanas, vestigio de una vieja instalación musulmana que fue derribada a comienzos del siglo XIX dado su mal estado de conservación.

Guardacantón en la esquina de un edificio ubicado en la confluencia de la Alameda Principal de Málaga y la peatonalizada calle Pastora, edificio que por un lado acoge la sede de Gobernación de la Junta y por otro uno de los negocios más clásicos de la ciudad, fundado en 1840...

Antigua Casa de Guardia. Vetusta bodega malagueña, gran reclamo para turistas al tiempo que enclave fijo de parroquianos habituales.

Casa de la Guardia. Interior. Acceso desde la Alameda Principal.

Alameda Principal. Fachadas de una calle que a lo largo de la historia ha sido conocida como Paseo del Callao, Avenida de Alfonso XIII, Alameda de Pablo Iglesias, Salón Bilbao y Avenida del Generalísimo... Una calle que en una de sus vertientes respetó el trazado de las viejas murallas y que, con el tiempo, se convirtió en el corazón de la vida social malagueña hasta que emergió con fuerza la calle Larios.

Nos desviamos un poco de la Alameda, profundizando en los barrios paralelos al puerto para llegar a la calle Casas de Campos. Allí, en su número 33, encontraremos el peculiar Garage Market Málaga. Su nombre no engaña y confiesa que estamos ante un aparcamiento, aunque la instalación ya no presta ese servicio (y mira que está caro moverse por ciertas zonas de la ciudad y que en este entorno, concretamente, se han peatonalizado varias calles). Muy por el contrario, el antiguo parking alberga un mercadillo de artesanías, productos de segunda mano (se pueden comprar discos de vinilo a muy buen precio),... pero también exposiciones y representaciones teatrales. Un lugar entonado con la nueva onda cultura.

Bicicleta de madera con la firma de Artefact, una tienda malagueña.

Edificio de curiosos bajos en la confluencia de la Alameda Colón y la Alameda Principal de Málaga. Este edificio de viviendas fue ideado por Ramón Vázquez Molezún en 1981.

La Alameda Colón de Málaga. Esta calle, bastante ancha, muy reformada y adecuada a las nuevas sensibilidades urbanas, fue conocido en otros tiempos como Alameda de los Tristes o, curiosamente, Alameda Hermosa.

Sucesión de kioskos, en esos momentos cerrados pero con actividad comercial todavía, donde se concentran varios negocios de floristerías. Una normativa municipal iba a concentrar todos los existentes en una zona concreta de la Alameda.

Luces de Navidad en los recios y altísimos ficus que viven en la Alameda Principal. Estos árboles fueron plantados a finales del siglo XIX, cuando la zona se sometió a una importante obra de reforma.

Calle Puerta del Mar. El nombre evoca a un acceso de la muralla que daba al Mediterráneo, porque la morfología de Málaga ha cambiado bastante y, en este sentido, también se ha ganado terreno al mar. Hoy en día es una de las principales calles comerciales, atestada de paseantes, enamorados, turistas y todo tipo de personal pedetre. También es sede de oficinas, despachos y demás.

Plaza de Félix Sáenz. Un enclave donde abundan las fachadas que no pueden ocultar su idilio con los últimos años del siglo XIX y los albores del XX.

Edificación malagueña típica del siglo XIX en la plaza de Félix Sáenz. Bajos comerciales y resto del edificio estructurado socialmente de forma vertical: las clases más pudendas abajo y las no tanto, arriba. Curiosamente, a nivel social, sin geografías concretars, con el paso de las centurias hoy podríamos hablar de una situación completamente diferente.

Pocas torres-campanario son tan llamativas como ésta de la iglesia de San Juan, un templo enclaustrado en un mar de callejuelas del centro malagueño. Esta es la vista que nos regala remontar la calle San Juan.

Zapatería mítica de Málaga, Calzados Hinojosa de la calle San Juan. Sobre un negocio de calzado anterior que ya existía, José Hinojosa comenzó a trabajar en el con 15 años allá por 1917 y acabó haciéndose el propietario. Dos de sus hijos y nos atreveríamos a decir que también alguno de sus nietos han seguido con su legado, especializándose en calzado que no se encuentra ya con tanta facilidad.

El campanario de San Juan, visto desde la calle del mismo nombre. Una artería bastante comercial, un tanto irregular y siempre indispensable si se pasea por el centro de Málaga. Postales como ésta resultan vibrantes.

Iglesia de San Juan. Una de las cuatro creadas tras la conquista de la ciudad por parte de los Reyes Católicos,su aspecto dista mucho de aquel original por los proyectos de ampliación o incluso las reconstrucciones obligatorias, terremotos mediante, de las dos siguientes centurias. La de San Juan forma parte activa de la Semana Santa malagueña...

La calle San Juan forma esta pequeña plazuela en los entornos occidentales de la iglesia de San Juan, a la altura del llamado Postigo de San Juan. Un rincón colorido gracias al empeño de los espacios comerciales que aquí tienen su casa. Estamos muy cerquita, no obstante, de la más ancha y comercial calle Especería.



Postigo de San Juan. Una callejuela sin salida que le viene fenomenal a la iglesia de San Juan para tener a través de ella un acceso a una de sus instalaciones.

Calle Especería, una de las más comerciales de la ciudad. Y meca para muchos paseos dada su cercanía a la céntrica plaza de la Constitución. Curioso nombre para una tienda, por cierto, "Viva la feria".



Málaga. Plaza de la Constitución. La histórica plaza Mayor de la villa ha sido conocida como plaza de las Cuatro Calles, de la Libertad, de la República, de Primo de Rivera... Y ha sido sede de ayuntamiento y órganos judiciales hasta que se han ido marchando a otras localizaciones más amplias.

Casa del Consulado (derecha) y Escuela de San Telmo (izquierda), dos de los edificios más añejos de la plaza de la Constitución. La primera, del siglo XVIII, es la actual sede de la Sociedad de Amigos del País. La segunda, barroca y de origen jesuita, fue en otro tiempo escuela naútica y es la actual sede del Ateneo de Málaga.

Fuente de Carlos V, mucho más conocida como Fuente de Génova. Instalada aquí en 2003 tras las peatonalizaciones de la calle Larios y de la plaza de la Constitución, se atribuye un origen genovés a esta fuente de mármol que fue adquirida por el municipio nada menos que en el siglo XVII. La instalación, sin cumplir del todo con su primera ubicación en Málaga, sí suponía un retorno de la fuente al primer lugar en el que se instaló cuando llegó a la ciudad.

La plaza de la Constitución de Málaga es famosa, o debería serlo, por estas recreaciones de planchas de primeras páginas de periódicos alusivas al día después del referendum donde se votó la Constitución Española. Aquí el ABC: "Sí abrumador, pero con una sensible abstención".

Primera página del desaparecido e histórico Diario 16 (no nos gusta mucho el empleo del término "portada").

Pasaje de Chinitas con calle Santa María. Centro peatonal puro y duro.

Calle Granada, que realmente es una prolongación de la calle Larios... pero al otro lado de la plaza de la Constitución. Una zona absolutamente tomada por el comercio y la restauración.

Fachadas de aires "fin de siglo" y esquinas redondeadas en la conocida como plaza del Carbón, ensanchamiento de la céntrica calle Granada que nace de la confluencia de varias calles. Una zona muy muy muy pródiga en restaurantes, bares y demás. Zona de tapeo y pincheo magnífica y siempre muy concurrida.

La plaza del carbón, "from the other side".

Deportes Zulaica. ¿Cuántas tiendas de deportes encontramos con esta estética comercial hoy en día? Poquísimas. Por eso este negocio resulta más atractivo. En la calle Calderería.

En el número 11 de la calle Calderería, casi en la plaza de Uncibay, encontramos esta pastelería, Confitería Aparicio. Un negocio clásico, con orígenes en la década de los años 40 del siglo XX, que está presidido por el llamativo y sugerente lema "el sabor antiguo"... y cuyos propietarios no se han quedado a salvo del amenazante final de la renta antigua.

Plaza de Uncibay. Inclasificable mezcla de estilos y tendencias donde se dan la mano lo peatonal y el tráfico abierto, un lugar muy animado para degustar algo de comer. La plaza, que recuerda a un capitán vasco que colaboró en la toma de Málaga del siglo XV, ha sufrido muchos cambios en el último siglo. Y del proyecto de 1989 de los arquitectos Luís Bono Ruiz de la Herrán y José Fernández Oyarzábal nace esa interpretación actual de lo que es un obelisco.

"Rapto de Sabina", escultura urbana ubicada en la plaza de Uncibay y firmada por el malagueño José Seguiri.

Café Doña Mariquita. Uno de los edificios con más bella fachada de la plaza Uncibay. "Popular y céntrica cafetería" de socorridos bocatas, entre otras viandas.

Otra escultura de José Seguiri, también ubicada en la plaza de Uncibay: Muerte de Acteón. Eso sí, pese a que la composición se adapte a la perfección a eso del "mitología de lo cotidiano", la ubicación es mucho más estética.

Este viejo edificio que se descose y amenaza ruina, pese a unas obras de recuperación que por lo que vemos en los carteles fueron paradas por el inicio de la crisis, nos pareció una especie de cenicienta urbana. Andamos en la calle Casapalma.

Fuente ornamental de temática perruna en un tramo peatonalizado de la calle Beatas. Vamos a concretar algo más: estamos de nuevo ante una obra de José Seguiri que recibe el nombre de Baño de Diana. Creada en 1989.

Calle Beatas. Mural barbudo...

... Y justo enfrente, cuerpos despedazados en plan puzzle. Curiosa actuación mural.

Teatro Cervantes. Aunque el callejero nos avisa que estamos en la calle Ramón Marín, el gran teatro malagueño (con permiso del también céntrico Echegaray) preside una agradable plazoleta rodeada de bares y negocios hosteleros.

Atractiva fachada en el entorno del Teatro Cervantes. Calle Madre de Dios. En sus bajos (y primera planta), un barete. Nos recuerda a un cómic de Francisco Ibáñez, el "La Vuelta" de Mortadelo y Filemón que se inspira en una edición que comienza en una Málaga donde aparece por doquier el rótulo de "bar" o relacionados...



Uno de los flancos del entorno del Teatro Cervantes recibe el nombre de calle Zorrilla. Muy literario. Estas fachadas corresponden a ese tramo.

Fachadas coloristas en la calle Gómez Pallete, secuencia de la Zorrilla Street, enfrente del gran aparcamiento de La Merced.

Aquí, en este edificio que se enmarca en uno grande y uniforme conocido como Casas de Campos, nació Pablo Ruiz Picasso: en el (actual) número 15 de la plaza de la Merced. La Fundación Picasso mantiene aquí el Museo Casa Natal.

Plaza de la Merced. Otro de los grandes espacios de la ciudad de Málaga. El obelisco central recuerda a Torrijos y a otros muchos luchadores por una libertad que no solo no verían, sino que les costaría la vida. En 1831 el general liberal madrileño José María Torrijos y Uriarte encabezó un desembarco de 60 revolucionarios en una playa malagueña. Allí les esperaban y su conocido como Pronunciamiento de Torrijos quedó para la historia. Torrijos y otras 48 personas fueron fusilados pocos días después por las tropas de Fernando VII.

Escultura de Pablo Picasso, en un banco de la plaza de la Merced. Obra del madrileño Francisco López Hernández que fue inaugurada en diciembre de 2008.

Las Casas de Campos. Fachadas que nos evocan, por qué no, al mismísimo París. Ese París en el que tanto trabajo Picasso...

Plaza de la Merced.

Fachadas en los alrededores de la plaza de la Merced.

La alcazaba de Málaga, observada desde uno de los flancos de la plaza de la Merced. Curiosa infraestructura: un túnel de 182 metros, más o menos, salva desde 1999 la colina de Gibralfaro para el tráfico rodado: el túnel de la Alcazaba.

La calle Granada que antes vimos... pero en su otro extremo. Y sobre los tejados, la iglesia de Santiago en la que fue bautizado Picasso.

Iglesia de Santiago, iglesia de finales del siglo XV (originalmente) que hoy en día está completamente rodeada de edificaciones.

Balcones en la calle Alcazabilla. Estamos frente a la alcazaba y el teatro romano de Málaga.



Alcazaba y Teatro Romano de Málaga. Cartel anunciador. Del segundo por esta escalinata se accede a su graderío, aunque el recorrido ideal comienza en otro lado de la calle Alcazabilla, aqui convertida en auténtica plaza (y es gratis). Para acceder a la alcazaba, que no es gratis, sí es este el camino a seguir.



Teatro Romano de Málaga. Y encima suyo, la alcazaba con su silueta tan característica desde aquí. El teatro, acaso no tan conocido como otros, "símbolo vivo de la Hispania Romana en la ciudad", presenta un aceptable estado de conservación y es un buen ejemplo de lo esmerada que era la ingeniería romana a la hora de aprovechar el terreno. No es un teatro especialmente grande, lo cual nos da una idea también del tipo de población que era la antigua Málaga romana, la Malaca.

Un grupo de visitantes admira los restos del teatro romano de Málaga, una obra del siglo I d. C., desde un murete que nos anuncia el centro de interpretación del mismo, un lugar donde se exponen algunos restos arqueológicos encontrados enla zona y que permite el paso al proescenium.

Teatro Romano de Málaga. Restos constructivos. El conjunto fue descubierto a mediados del siglo XX y permanecía semioculto bajo una edificación de contenido cultural que fue demolida en los 90 para recuperar este vestigio.

Teatro de Málaga. Restos constructivos.

Teatro de Málaga. Vomitorio arcado que hoy en día, en lo que la visita se refiere, sirve de transición entre el paso por el escenario y el acceso a la cávea.

Alcazaba de Málaga. Instalaciones fotografiadas desde el graderío del Teatro Romano de Málaga.

Efecto ojo de pez sobre el Teatro Romano de Málaga. Detrás la calle Alcazabilla, toda una plaza. El graderío o cávea del teatro presenta una secuencia de trece gradas que presentan, en su conjunto, 31 metros de radio.

Teatro de Málaga. Escalera de distribucción de personal, en la cávea, rodeada de viejos restos.

Escultura urbana dedicada a Juan Temboury Álvarez, un político y profesor malagueño que fue uno de los motores de los estudios de los restos arqueológicos de la ciudad, con la alcazaba al frente.

Alcazaba de Málaga. Puerta del Recodo, o Puerta de la Boveda, ubicada en la Torre de la Bóveda Vaída. Es una de las primeras que pasamos en nuestro ascenso hacia los palacios nazaríes. La entrada al recinto, por cierto, asciende a 2,20 euros por persona (tarifa enero de 2015).

La Torre de la Bóveda y los muros circundantes, contempladas desde el adarve de un lienzo de la muralla que da hacia la plaza de la Aduana de Málaga.

La reutilización de elementos constructivos de otras culturas y otros edificios era tónica habitual en el pasado y aquí tenemos un ejemplo magnífico. En la Alcazaba de Málaga encontraremos y pasaremos por la conocida como Puerta de las Columnas por ese evidente reciclaje de fustes y capiteles romanos.

Alcazaba de Málaga. Un primer recinto interior cada vez más profusamente ajardinado donde no faltan los contrastes.



Cruzamos otra puerta, en esta ocasión conocida como Torre del Cristo (derecha) por haber ejercido durante mucho tiempo de capilla. También es un acceso en recodo y el pasarlo nos adentra en un nuevo anillo defensivo de la alcazaba. Hacia la derecha, en ascenso más acusado en dirección a una cafetería, caminaremos bajo los muros de los palacios nazaríes y nos asomaremos a las grandes panorámicas sobre la ciudad y el Mediterráneo, sobre la coracha y sobre el castillo de Gibralfaro, que nos regalan los entornos de la Torre del Homenaje. Hacia la izquierda (posición donde está tomada la foto, vamos) llegamos al conocido como Patio de Armas y, más arriba, a la Puerta de los Cuartos de Granada, acceso indispensable al último recinto.

Rumbo a la parte alta de este segundo anillo defensivo...

Visión trasera del ayuntamiento de Málaga.

Murallas de la alcazaba de Málaga y, en semiruina, restos de la Torre del Homenaje.

Una visitante observa el horizonte y disfruta de las vistas desde una terraza-mirador existente en el recinto del palacio.

La alcazaba de Málaga, contemplada desde los alrededores de la Torre del Homenaje.

El puerto de Málaga, observado desde la Alcazaba.

La plaza de toros de La Malagueta. Ídem.

Monte de Gibralfaro. Restos del castillo, unido a la alcazaba por una coracha cerrada al turismo.

La cúpula de la catedral de Málaga "se cuela" entre dos almenas de la muralla que protege la alcazaba.

Patio de Armas. Hoy en día ajardinados. En otro tiempo, ubicación de baterías para la defensa costera de la plaza.

Patio de Armas. Hermoso lugar. Detrás se intuyen los accesos a la Puerta de los Cuartos de Granada.

Patio de Armas.

Puerta de los Cuartos de Granada.

El Patio de Armas posee unos jardines de gran frescor y agradable rumor del agua y su correr. Ese líquido elemento procede de los palacios y se encauza con esta discreta obra de ingeniería que pasa bajo la Puerta de los Cuartos de Granada.

Ingresando en el recinto superior de la alcaba, las instalaciones palaciegas... Cuentan que fue Badis, rey ziri de Granada, quien ordenó su construcción mediado el siglo XI, aunque no está tan claro si los trabajos era vírgenes o, por el contrario (y nos decantamos por esta opción) se aprovechó algún tipo de infraestructura anterior.

Patio de la Mazmorra, en primer término, conocido así por los restos hallados en unas excavaciones. Justo detrás, Patio de los Surtidores, uno de los tres patios consecutivos que daban forma a los palacios nazaríes...

Torre de Maldonado.

Capitel arábico en medio de una zona de arquería califal.

Una visitante disfruta de las vistas desde una terraza que a abre en la Torre de Maldonado.

Magnífica y prototipica arcada de motivación musulmana.

Vistas del entorno de la Puerta de los Cuartos de Granada, contemplados desde la Torre de Maldonado.

Hermosos arcos bajo los cánones del estilo construtivo musulmán.

Decoración de la techumbre de una de las instalaciones de los palacios nazaríes.

Arcos lobulados y decoraciones geométricas. Interior de los palacios nazaríes de la Alcazaba de Málaga.



Surtidor de agua en el llamado Patio de los Naranjos.

Alcazaba de Málaga. Patio de la Alberca. Claro, estando ahí La Alhambra con sus leyendas y su extensión parece que cualquier vestigio de los tiempos de dominación islámica es menor. O no importante. La alcazaba malagueña, presentando profundas y evidentes restauraciones, es un buen sitio para visitar y profundizar en las formas de hacer construtivas musulmanas. Y, además, pensando en un cerro completamente fortificado, habría que ponerla en más valor.

Viejos restos construtivos en el Patio de los Surtidores.



Fuente ornamental en el acceso al recinto interior de la alcazaba...

Comenzamos a abandonar la alcazaba y, para ello, nos disponemos a abandonar la Puerta de los Cuartos de Granada.

Esta callejuela empedrada nos permite abandonar la aplazoletada calle Alcazabilla por el medio de las instalaciones del Museo Piccaso.

El citado callejón, Postigo de San Agustín, nos regala vistas curiosas si echamos la mirada hacia atrás...

... y con alguna losa nos recuerda por dónde nos movemos... ¡Gora Picasso!

Vieja vivienda, con hechuras de siglos pasados, ubicada en la calle Pedro de Toledo.

"Nada pasa porque sí". Pintada mural de índole urbana en la fachada de un edificio de la calle Pedro de Toledo.

Elegante fachada de aires curvos en la calle Císter.

Calle Pedro de Toledo de Málaga.

Antigua Aduana, realmente Palacio de la Aduana: esta funcional mole neoclásica proyectada por Manuel Martín Rodríguez es el actual museo de la ciudad. El Palacio de la Aduana se encuentra muy restaurado con respecto a la obra original, sobre todo por un pavoroso incendio que sufrió en 1922 y en el que perdieron la vida varias decenas de personas.

Caminamos por las calles Císter y Santa María y pasamos junto al exterior de la catedral de Málaga, donde se levante un pequeño y frondoso jardincillo. Allí encontraremos esta escultura al malagueño doctor Gálvez Ginachero, del que se presume que nunca cobró sueldo alguno por su dedicación.

Catedral de Málaga. Puerta de las Cadenas. El acceso al templo es de pago. Y de pago caro y borde. Un claro ejemplo del afán recaudatorio de la entidad que sea, pues buenas partidas presupuestarias para el mantenimiento salen de los impuestos.

Palacio de Zea-Salvatierra. Edificación barroca que llegó a ser provisionalmente sede del ayuntamiento malagueño en los tiempos de Isabel II y que posteriormente también sirvió de Casa de Correos.

Catedral de Málaga. Puerta de las Cadenas.

Catedral de Málaga. Detalle de su acceso norte, mucho más conocido como Puerta de las Cadenas.

Monumento a Santa María de la Victoria, la patrona, que conmemora el quinto centenario de la conquista de los Reyes Católicos y se encuentra en un pequeño patio de libre acceso, y repleto de obras escultóricas bastante actuales de temática religiosa, ubicado junto a la Puerta de las Cadenas.

Otra perspectiva distinta de la catedral de Málaga: caminamos por la calle San Agustín.



Calle San Agustín. Anocheciendo.

En la calle San Agustín está el Museo Picasso de Málaga. La sede es el Palacio de los Condes de Buena vista o simplemente Palacio de Buenavista, del siglo XVI. "El más importante ejemplo de arquitectura civil tras la toma de la ciudad por parte de los Reyes Católicos". Ahí queda eso.

Calles San Agustín y Echegaray.

Teatro Echegaray. Hoy en día depende de la misma autoridad que gestiona el Cervantes y es posterior en todo a aquel. Fue levantado en 1932, pero en 2009 se reformó para ser convertido en una sala multidisciplinar. Y hoy acoge de todo: teatro, danza, música, espectáculos infantiles,... Si el Cervantes supera el millar de espectadores holgadamente, el Echegaray se queda en poco más de 300 por pase.

Calle Granada.

Calle Granada.

Plaza del Siglo. Un espacio urbano que nace de la unión de las calles Granada, Duque de la Victoria, Molina Lario y Correo Viejo y en el que se aprecia esa estructura de hierro que, sí señores, es una escultura moderna. La madrileña Blanca Muñoz firma esta obra conocida como Panta Rei. Y como sobre gustos no hay nada escrito, respetando la creación y todo eso, nos parece un horror, un mamotreto de siete metros. Por no hablar de ubicación con cubos de basura detrás.

Calle Correo Viejo. Zona de restaurantes y bares. Aquí vamos a encontrar nuestra siguiente parada...

Unas amistades malagueñas nos recomendaron el Mesón Santiago Sedeño, en la calle Correo Viejo, para probar la gastronomía típica de la zona elaborada con esmero y por un precio razonable. Vayan por delante unas opiniones del local vía TripAdvisor(realmente locales, porque tienen un salón en el viejo edificio que está enfrente), pero al respecto diremos que el trato es tan magnífico como el precio.

Mesón Santiago Sedeño. Interior del local "auxiliar". Cartel de la Semana Santa de 1926. Lo más sorprendente de este restaurante es que, estando en la zona céntrica más turística, la mayoría de su clientela es gente local, nativa, malagueña. Una muestra de por dónde van los tiros con este local... Adobo riquísimo. Como también su ensalada de huevas, sus platos del día o sus frituras de pescado.

La catedral, contemplada desde la calle Molina Lario. Una calle semipeatonalizada.

Campanario y reloj en la única torre de la catedral de Málaga. Detalle. Seguimos caminando por Molina Lario.

Solución de balcones redondeados en la fachada de este edificio de cinco alturas en la intersección entre las calles Santa María y Molina Lario.

Dependencias de la catedral de Málaga. Portada del Sagrario. Calle Santa María.

Catedral de Málaga. Fachada principal de este espectacular recinto de enormes dimensiones, nunca lo suficientemente publicitado, que puede presumir de ser meca turística y prestar servicio religioso pese a que no llegó a ser completamente finalizada. Su torre norte, de 87 metros, es todo un faro sobre la ciudad. Y el proyecto de la otra, una fuente de debate.



A la catedral de Málaga se la conoce como "la manquita" en alusión a esta torre, la Sur, que nos recuerda que el templo que arrancó en el Renacimiento no llegó nunca a ser finalizado. Por tanto bien podríamos referinos a ella como "La Inacabada" o algo así. Diego de Siloé ideó un recinto colosal y los trabajos se dilataron entre 1528 y 1782, cuando se detuvieron. Las diferentes teorías sobre por qué no se levanto esta segunda torre, que iba a ser semejante a la primera, se abordan aquí. Pero destaca sobremanera que el dinero fuera a parar a los pertrechos de las tropas españolas que lucharon por la Independencia de Estados Unidos. La idea de retomar los trabajos, por otro lado, siempre ha estado ahí y ni los mismísimos obispos han querido que se apague ese rescoldo...

Málaga. Palacio Episcopal. La calle Molina Lario se abre justo allí por donde avanza junto a la catedral y crea un espacio aplacetado en el que destaca este colorido edificio palaciego de aires regionalizantes y revisionistas, percepción que alimenta su colorido pese a que es un buen ejemplo barroco. A la plaza se la conoce como Del Obispo y allí crecen un par de concurridas terrazas donde incluso puede verse al exfutbolista Pedja Mijatovic tomándose un café y devorando un paquete de cigarrillos. El palacio, en todo caso, es una obra de finales del siglo XVIII y en la actualidad acoge la sede del museo de arte sacro local.

La siempre espectacular torre (existente)de la catedral de Málaga, con las instalaciones de fachada rojiza y remates albero del Palacio Episcopal, contemplados desde la calle Salinas de Málaga. Sus 87 metros son toda una referencia en los callejeos por esta zona de la ciudad.

Calle Fresca.

¿Es posible tomarse una caña mientras de fondo, en algún lugar de un local de apariencia estrecha, realidad con mucho fondo y una planta baja, mientras se ejercitan los vientos de cara a lucir bien en una Semana Santa? Sí en la Taberna del Capataz. Y es posible que, si el jefe de al otro lado de la barra se mueve, nos sirva alguno de los parroquianos habituales que andaban segundos antes en conversación con él. Nos movemos por la calle Salinas y la imagen comercial de naturaleza cerámica resulta muy vistosa.

Moreno Monroy. Estrecha callejuela del centro que nos dejaría en la plaza de la Constitución y en donde encontraremos muchos locales para tomar algo. En la imagen aparece La Farola de Orellana, un clásico de Málaga (simplemente como Orellana) camino del siglo de vida que llegó a cerrar sus puertas por culpa de una orden de desahucio y que en noviembre de 2013 regresó con nuevos bríos para ofrecer sus bartolitos, ligeritas y "fumanchús"...

Aleros de balcones. Calle Fresca. Málaga.

"Paloma Quiromántica" o "Ave Quiromántica" es una obra escultórica de José Seguiri de 2003 que fue instalada en las calles de Málaga y homenajea a Rafael Pérez Estrada. Actualmente la podremos disfrutar en la confluencia de las calles Bolsa y Juan Díaz, confluencia que forma una pequeña y deforme plaza al más puro estilo del largo portugués.

Calle Marqués de Larios. Hoy en día peatonal, absolutamente tomada por las principales firmas de moda y complementos del planeta, vía transitada a diario por una multitud y también espacio para espectáculos de artistas callejeros, la (simplemente conocida como) calle Larios es la gran calle de Málaga. Lo cierto es que la Larios Street vio la luz a finales del siglo XIX, concretamente en 1891, siguiendo los pasos de un proyecto del ingeniero local José María Sancha.

Alumbrado navideño en la calle Larios, realmente vistoso. Con la instauración de la Segunda República Española la rúa cambió su nombre aristocrático de marqués (pues ese es el origen) por el de 14 de abril. Sería provisional y tras el triunfo del bando sublevado regresaría la anterior denominación.

La calle Larios. De día. Y animadísima.

Luces navideñas en la calle Larios. Objeto de fotos y selfies, sobre todo en su nacimiento junto a la Alameda Principal...

... como apreciamos en esta imagen, tomada desde el arranque de la calle Larios.





Plaza de la Marina. Efecto ojo de pez sobre el entorno, con el Mediterráneo y el puerto a nuestras espaldas. A la derecha, el hotel AC Málaga Palacio, cuya azotea vamos a visitar en breve y ya se verá el porqué.

Curioso y exótico árbol de retorcidas y rechonchas formas en la plaza de la Marina de Málaga.

Un carruaje tirado por un caballo espera clientes para un recorrido turístico en el entorno de la plaza de la Marina, la base habitual para este tipo de servicios. Al fondo, gracias a la calle Molina Lario, se observa la catedral. Nosotros nos quedamos a la derecha, en el AC Málaga Palacio.

AC Málaga Palacio. Se ha puesto muy de moda la terraza-azotea de este hotel. Y si se ha puesto muy de moda ha sido por sus vistas, espectaculares, sobre el entorno. El hotel se encuentra entre la catedral y el Paseo del Parque, tiene a tiro de piedra el Monte Gibralfaro y a sus pies se extiende la segunda ciudad más grande de Andalucía... También tiene un bar restaurante ideal para tomarse un café o una copa.

Vistas sobre el Paseo del Parque y el puerto. Al fondo, el entorno de La Malagueta.

La torre existente de la catedral, los restos de la inacabada, el casco urbano y las serranías cercanas. Málaga, a vista de pájaro desde la azotea del AC.

Málaga. Callejero urbano disfrutado desde una decimoquinta planta.



El Monte Gibralfaro, con la alcazaba, la coracha y el castillo, entre otros restos.

Málaga es una tierra magnífica para la práctica del ciclismo: buenas temperaturas, horas de sol y terreno ideal para los entrenamientos por esa cercanía de terreno pestoso o comanche. Estas montañas nos avisan. Por ahí, entre tanta casa, queda el estadio de fútbol de La Rosaleda.

Le damos al zoom para volver a escudriñar la zona del puerto y allí está, impasible, el faro. En Málaga a su faro le llaman La Farola, así en femenino como sucede también en Santa Cruz de Tenerife. Una obra de ingeniería de comienzos del siglo XIX a la que la historia le ha dado palos, no se crean.

Paseo del Parque. Frondoso espacio ajardinado frente al mar Mediterráneo donde se suceden los bancos para las pausas y las aportaciones escultóricas más variadas. Un espacio ganado para la ciudad durante el siglo XIX, como bien cuenta en este artículo sobre el Parque de Málaga la investigadora Guadalupe Rodríguez Barrionuevo.

Paseo del Parque. Esbeltas palmeras sobre el águila de piedra que corona el monumento al poeta Salvador Rueda.

El Parque de Málaga y el monumento a Salvador Rueda. Otra vista.

Málaga. Puerto. Edificio de la Autoridad Portuaria.

Barriles decorativos con una de las marcas de vino dulce más célebres de Málaga ubicados en los exteriores de un kiosko-restaurante-cocktail-bar: El Palmeral.

El puerto de Málaga, una buena parte de él, fue recuperado con fines de esparcimiento y ocio para la población dentro del Plan Especial Puerto de Málaga. De estos planes nacieron el Palmeral de las Sorpresas, los entornos del Museo Alborania Aula del Mar o el espacio comercial Muelle Uno, entre otras actuaciones. Aquí estamos en El Palmeral de la Sorpresas, hasta 408 palmeras en un espacio inaugurado en marzo de 2011.

Puerto de Málaga. Estructura bajo la que también se puede pasear en el Muelle 2 y que forma parte de El Palmeral de las sorpresas. También se ubica aquí una pequeña terminal de viajeros. El de Málaga es el segundo puerto con más cruceristas de toda España. Según datos de 2012, pasaron por aquí nada menos que 651.514 turistas de crucero.

Málaga. Una luna casi llena sobre su puerto.

Puerto de Málaga. Extraña estructura para el descanso y el juego ubicada en una zona de columpios infantiles junto al Museo Alborania Aula del Mar.

Por el Palmeral de las Sorpresas...

Yates y embarcaciones amarrados en el Muelle Uno.

Mercado de artesanía en el Muelle Uno, todo un centro comercial abierto ideal para el paseo donde también se concentran muchos negocios de hostelería.



Muelle Uno. Recreación del viejo oratorio que levantaron los frailes mínimos de San Francisco de Paula en el Puerto de Málaga allá por 1531 para honrar a Nuestra Señora del Mar. El original fue destruido poco después en un asalto bélico, reconstruido en otra obicación, trasladado de nuevo a comienzos del siglo XVIII, ampliado y convertido en capilla y fialmente, en los años setenta del siglo XX, movido piedra a piedra hasta esta ubicación actual. Hoy en día, en medio de un centro comercial.

Puesta de sol en el Muelle Uno.

Grandes edificios en el entorno del Muelle Uno, también vecinos de la cercanísima playa de La Malagueta (que quedaría al otro lado).

Un grupo de personas disfrutan de una terracita en uno de los locales del Muelle Uno, justo a la altura de donde ha atracado un barco velero polaco.

Dos jóvenes conversan mientras disfrutan de agradables vistas sobre el Puerto de Málaga. Al fondo, inconfundibles, el hotel AC y la catedral.

La Farola. Antes la vimos desde las alturas, pero ahora estamos a sus pies. Este faro del siglo XIX ha sufrido terremotos, bombardeos, reformas y demás durante sus dos siglos y pico de vida. Y es todo un símbolo para la ciudad.

Restaurante Casa de Botes, vinculado a un real club marítimo y ubicado en una antigua instalación de salvamento, socorrismo y Cruz Roja. Se encuentra en el Paseo de la Farola y nos comentaban que en este particular restaurante, que no es barato, manejan un género de primerísima calidad. Aquí, unas opiniones vía TripAdvisor.

Málaga. Playa de la Malagueta. Ubicada al este de la ciudad, articula todo un barrio con su nombre y se extiende por más de un kilómetro. Un enclave muy querido por los locales. Y muy visitado.

Un chiringuito oferta los típicos espetos de sardinas junto a la playa de La Malagueta.

Otro local, más moderno, con una estética menos "provisional", ofrece curiosas vistas sobre toda la playa. Chiringuito La Farola, al que solo le queda en el nombre lo que era allá por 1993 cuando echó a andar...

Junto a la playa de la Malagueta, el Paseo de Matías Prats, espacio urbano que recuerda a un conocido periodista cordobés ya fallecido, que residió en la ciudad y que cursó sus estudios de bachillerato en ella.

Palmeras en la mediterránea playa de la Malagueta.

Como sucede en todas las urbes con playa, junto a la línea de costa crecen edificios de muchas alturas e importantes dimensiones...

Vistas del entorno desde la playa de la Malagueta.

El Mar Mediterráneo, contemplado desde la playa de la Malagueta en el atardecer edulcorado por un tibio sol de invierno.



El conjunto monumental de la alcazaba de Málaga, estéticamente iluminado de noche, contemplado desde ese agradecido paseo peatonal que es el Paseo del Parque, paralelo al palmeral y el puerto.

Ayuntamiento de Málaga, de noche. En la avenida de Cervantes, vecina del Paseo del Parque, se ubica en un edificio de aires neobarrocos de comienzos del siglo XX. El ayuntamiento ha ido cambiado de sede con el paso de los años, pero éste edifico fue construido específicamente para ejercer como tal cuando se llevó adelante una profunda reforma de la zona del puerto.

El neomudéjar Rectorado de la Universidad de Málaga, antiguo edificio conocido como Casa de Correos y Telégrafos,ubicado también en la avenida de Cervantes, cercano al ayuntamiento e ideado por el vasco Teodoro de Anasagasti. En unos trabajos de reforma aparecieron bajo sus instalaciones restos de una vieja muralla fenicia, vestigios que pueden contemplarse en otros dos edificios malagueños. Las tripas de Málaga esconden muchísimos tesoros. Pero muchos.

[ENERO DE 2015]

3 comentarios:

  1. Vivo en Málaga desde finales de 2009. Ciertamente no vivo mal a pesar de haber estado un año y medio en desempleo.
    Es una ciudad agradable pero en cuanto a calidad de vida, NO TIENE EL APROBADO. Una ciudad en la que apenas hay empleo, el poco que hay es de muy baja remuneración y la vivienda es cara (en comparación con ciudades más grandes como Valencia), no se puede decir que ofrezca calidad de vida. Siempre estas con el temor de perder el empleo, ya que sabes, que no será nada fácil encontrar otro.

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  2. Pues lo sentimos mucho, anónimo. Desde luego al hablar de calidad de vida no pensábamos en esas variables que tan bien condensas, sino más bien en otras más climáticas. No ha sido un titular atinado, o exacto, o precioso, o real, sin duda, y quede tu comentario (que refleja una situación que por otra parte es extensible a muchos rincones) como reflejo de tal cuestión para la posteridad.

    Salu2

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  3. El comentario del Sr Anónimo, ciertamente refleja la principal realidad de nuestra querida Málaga.

    Aún hoy en pleno año 2017, la precariedad se nota en varios sectores de nuestra población; cosa que no ocuerre en otros sectores que son privilegiados en ese sentido.

    Muy a pesar de esa desigualdad, sin obviar la precariedad, esta ciudad ofrece una vida tranquila, se puede disfrutar del centro, de sus paseos marítimos, de su Muelle Uno y si se tiene un poco de dinero para desplazarse; se puede disfrutar de unas playas cristalinas en los acantilados de Maro-Cerro Gordo.

    Para consumir a unos precios asequibles; está la opción de comer pescaíto en el originario barrio de pescadores de El Palo.

    Málaga, es una ciudad genial, ideal para vivir en ella, nada perfecta como ninguna lo es; pero sí con un encanto y una luz muy especial.

    No la cambiaría por ninguna otra ciudad de Europa. Si la precariedad me obligase a irme a otra ciudad, lo haría con mucha pena; y con muchas ganas de volver.

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