El Kapelmuur, o muro de Grammont o también de Geraardsbergen, nos recibe anocheciendo y pero que muy festivo (mayo de 2013)


Geraardsbergen, localidad flamenca muy cercana a la Valonia y que en francés es conocida como Grammont, ubicada geográficamente en un mapa de Bélgica. En esta población belga se encuentra uno de los cerros más míticos del ciclismo, un montículo que reúne (o reunía) miles de devotos apasionados en cada edición del Tour de Flandes (o Ronde Van Vlaanderen): el muro de Grammont, de Geraardsbergen o, dada la capilla que se encuentra en su cumbre, el Kapelmuur. [Mapa VíaMichelín].

Aquí comienza el muro de Grammont propiamente dicho, aunque viene ganando metros desde atrás. Estamos en la confluencia de las calles Oudebergstraat y Vesten, un adoquinado espacio de esta población de Geraardsbergen. El repecho, nada que ver con un gran puerto de montaña alpino de esos que ensalza el imaginario colectivo ciclista, salva 93 metros de desnivel en algo menos de 500 metros de longitud. Para cualquier amante del ciclismo este repecho es como visitar el Anfield del Liverpool para un aséptico amante del balompié.

Empedrado humanizado en la parte baja del Kapelmuur, un mito del ciclismo que coronó por primera vez el italiano Fiorenzo Magni en 1950.

Pasión por el pavé, oigan. No siempre se afrontó esta subida por el mismo sitio, aunque casi siempre sí se pasó por aquí. La subida icónica, la que viene desde el río y alarga la ascensión poco más de un kilómetro entre callejeos varios, se ha venido encadenando desde 1998 hasta 2011, cuando el Muur salió del recorrido por la mudanza de la línea de meta hasta Oudenaarde.

Ascendiendo hacia la cumbre del Muro de Grammont por la Oudebergstraat. Curiosamente unos metros atrás existe una señala de carretera cortada. ¡Vaya! Realmente tiene razón. La ruta suele estar cerrada al tráfico y encontraremos pilotes en el firme que solo permiten el acceso a vehículos del tipo bicicletas.

Montaje artístico en un Kappelmuur festivo y cerrado al tráfico. ¡Hasta cobran entrada y la gente paga gustosa!



Subiendo hasta la cumbre. Caminando por la calle Oudebergstraat.

El murete bautiza o inspira el nombre de una marca de cerveza: Muurken. El ciclismo en general inspira muchas marcas cerveceras en un país que ya de por sí es muy cervecero.

La subida está llena de monumentos y referencias al Tour de Flandes y al ciclismo. ¡No faltan ni los poemas! ¿El medio kilómetro más mágico del ciclismo? Puede. Este monumento realmente honra a los aficionados, capaces de ignorar la lluvia y el frío. Se llama "supporters". Hasta 20.000 personas, dicen, se han agolpado en este tramo. Tela. Y detrás, obsérvese la bola de lana, una oveja pastando plácida.

Las representaciones ciclistas de colores que animan los actos festivos del centenario de la De Ronde permiten, desde este ángulo de visión, ver la calidad del empedrado de esta parte baja del muro. Una autovía en comparación a lo que viene unos metros después.

El Kappelmuur sigue su itinerario hacia la cumbre y justo en el punto donde la vía está cerrada al tráfico rodado comienza, entre árboles, la parte más dura y peculiar (por la calidad de su firme) de este templo del ciclismo.



El muro en cifras... en perfecto flamenco. No faltan otros carteles sobre la historia o los grandes momentos de la prueba en esta dificultad orográfica que no debutó, sin embargo, hasta 1950 como bien recuerdan aquí.

Empedrado añejísimo con la particularidad de que las piedras están colocadas de forma vertical, un dato que acrecienta la dificultad de esta parte, la más dura, de la subida. Hablamos de un 20 %. En esta parte, cerrada al tráfico, se concentraron los trabajos de restauración que se prolongaron durante un buen período de tiempo.

El empedrado del De Muur.

Un vistazo atrás. Anochece y una iluminación especial le da muchísimo encanto a este repecho mítico del ciclismo.

Una atmósfera especial en el Muro de Grammont.

Casi en la cima, una pequeña curva hacia la izquierda permite salvar el tramo anterior mientras llegamos a la altura de lo que hoy es un restaurante: el 't Hemelrijck. Estamos en la calle Oudeberg.

Repetimos... pero sin viandantes.

Estamos arriba. O casi. Un vistazo atrás y contemplamos la estética Taverne Hemelryck.

Al otro lado de ese cerro intuímos la capilla que le da nombre a la subida, o al menos que inspira uno de sus nombres, el del Muro de la Capilla o Kapelmuur: la ermita de Oudenberg. También veremos un Cristo crucificado.

Estos sí que son los últimos metros de la subida al De Muur van Geraardsbergen. Estamos a poco más de 100 metros sobre el nivel del mar. Este tramito ha entrado y salido del recorrido ante las diferentes formas de afrontar el Muur por las que ha apostado la organización a lo largo de los años.

La ermita de Oudenberg (Chapel of Our Lady of Oudeberg, en inglés).



El entorno de la ermita ha sido ajardinado. Y en su cumbre tuvo lugar un espectáculo de luces y sonido que pretendía, y lo logró, conmemorar el centenario del Tour de Flandes.

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